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El 27 de agosto, en la Biblioteca Nacional, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales presentó el libro “El cine cuenta nuestra historia. 200 años de historia. 100 años de cine”, compilado por Horacio Campodónico.
Este voluminoso título de más de 400 páginas y cientos de fotos – muchas de ellas inéditas – fue realizado por un equipo de 12 especialistas más el compilador, que se hizo cargo de la introducción general y del último capítulo. Su realización llevó más de dos años y demandó la búsqueda y localización de más de 600 films.
El libro se ocupa desde obras olvidadas pero emblemáticas, como Pobres habrá siempre (Borcosque, 1958) y Malambo (de Zavalía, 1942) hasta las que están frescas en la memoria del espectador actual como Tango feroz (Pineyro, 1993) y La historia oficial (Puenzo, 1985). Desde el problema de la representación de los pueblos originarios en nuestra cinematografía (o sea, cómo nuestro cine nos habló de nuestros indios) hasta el análisis de la sexualidad durante el cine del primer peronismo.
La inmigración (de qué manera nuestro cine ficcionalizó el gran tema de los migrantes que se sumaron a nuestro país), las luchas internas del siglo XIX (donde descubrimos que fueron poquísimas las películas nacionales dedicadas al período 1810-1824), el cine argentino y la industria del espectáculo, las biografías de escritores consagrados, las formas en que se representó la vida cotidiana del siglo XIX, o la forma en que nuestras películas de ficción trataron las luchas y las reivindicaciones sociales, son algunos de los ejes temáticos que desarrollan los especialistas.
En vez de seguir las selecciones temáticas convencionales, esta compilación buscó la manera de identificar temáticas que nos permitan reflexionar acerca de cómo el cine argentino difundió diversas versiones de nuestra historia durante 100 años. Y de ese modo coloca a nuestra industria cinematográfica en el centro de los grandes debates ideológicos en el proceso de la construcción de nuestra identidad cultural.
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