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Hace poco comenzó a circular un libro que en principio parece sólo un instrumento para especialistas. Hasta que se lo lee con cuidado y se descubre que es dos cosas al mismo tiempo: una utilísima herramienta para especialistas y, al mismo tiempo, una denuncia acerca del atraso argentino en materia de políticas culturales. Se trata de “¿Qué he hecho yo para merecer esto? Guía para el investigador de medios audiovisuales en la Argentina”, realizado por la Asociación Argentina de Estudios de Cine y Audiovisual (ASAECA). Se trata de una publicación de 8 capítulos desarrollados por un equipo de 12 especialistas, coordinados por Silvia Romano y Gonzalo Aguilar.
A pesar de la extraordinaria importancia del universo audiovisual en la cultura contemporánea, meterse con este tema es desesperante no sólo para los investigadores dedicados sino para cualquier curioso. Como bien se señala apenas empieza el libro, “el estado de los archivos, las bibliotecas y la preservación de materiales históricos en la Argentina se encuentra en un estado calamitoso”. Ahora bien, si así son las cosas en el caso de archivos en general, libros y revistas, para el caso de los medios audiovisuales es aún peor – aunque parezca mentira.
Pero este libro no se queda en el lamento ni se reduce a la denuncia de un estado de cosas. Los investigadores de la ASAECA dedican la mitad del libro a los 28 acervos audiovisuales que relevaron hasta ahora en todo el país. Canales de televisión, videotecas, fundaciones, bibliotecas y archivos (públicos y privados) en Buenos Aires, Córdoba, Tucumán, Santa Fe, La Pampa y Santa Cruz. Cada uno de ellos cuenta con un breve capítulo en donde figura toda la información que puede necesitar un investigador para organizar su proyecto.
Ese relevamiento resulta felizmente enriquecido por las entrevistas que le realizaron a Fernando Martín Peña (investigador y coleccionista referencial en el medio), Hayrabet Alacahan (Fundación Cineteca Vida), Paula Félix Didier (Museo del Cine) y Gustavo Escalante (Centro Audiovisual Rosario).
Con absoluta lógica dedican al caso de la Fundación Cinemateca Argentina un capítulo aparte, que lleva al lector desprevenido del estupor a la indignación, debido a la política de esa institución privada, que es dueña de uno de los mayores acervos audiovisuales del país, al cual administra de manera arbitraria y restrictiva.
En el capítulo final los autores redondean: “Por el hecho de tener un valor comercial, las imágenes siguen siendo objeto de rapiña y de transacción. Es probable que debido a ello parte de los acervos se mantengan fuera de la consulta para fines investigativos, creativos, culturales o que el acceso a los mismos sea discrecional. Todo ello conspira contra la preservación del patrimonio y el derecho de la sociedad a reconstruir tramos de su historia, a recuperar parte de su memoria y de su identidad”.
Nota:
En diferentes momentos el libro hace referencia a la ley 25.119, que estableció la creación de la CINAIN (Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional), proyecto largamente reclamado no sólo por la gente del medio audiovisual sino en general por todos los interesados en la preservación de nuestro patrimonio cultural. Recientemente el Poder Ejecutivo sancionó el decreto 1209/2010, en el cual, por fin, se dispone la reglamentación de esa ley. El CINAIN ya comienza a funcionar. Aquellos a quienes les conviene la inexistencia de un claro marco regulatorio de protección de nuestro patrimonio audiovisual, ya comenzaron a denostar esta buena noticia. |
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