La gran coalición se efectivizo entre la derecha conservadora y la socialdemocracia, aceptando la conducción de Ángela Merkel de la alianza CDU-CSU, teniendo como vice al socialdemócrata Franz Munterfering. Esta forma de solución a la escasa diferencia electoral permite fortalecer la gobernabilidad de la Alemania unificada y también la transforma en el centro de decisión para el conjunto europeo. La modernización de la economía de bienestar aparece como la prioridad en la política interna, mientras en lo internacional prima la expansión hacia el Este, siguiendo las premisas de Willy Brandt en los 60. Búsqueda de penetrar son acuerdos políticos y económicos hasta los Urales y expansión hacia Medio Oriente. En este sentido los acuerdos energéticos con Rusia, especialmente el gasoducto del Báltico y la explotación de los recursos de Kazajstán a través de la inversión en Gazpron y el cronograma de ingreso de Turquía forman parte de los objetivos inmediatos.
Respecto al resto de los vecinos parece prioridad el problema de la inmigración, y la estabilidad en la zona de los Balcanes.
En lo económico las reformas en el sistema de seguridad social, acompañan el debate con el sindicalismo en cuanto a las condiciones de trabajo y a los incrementos de productividad e intensidad en el proceso de trabajo. La realidad más acuciante es la situación productiva en la región de la ex Alemania Oriental, con su dificultad para incorporar las normas de rendimiento de la tecnología de punta de la ex Alemania Federal.