La evolución de la crisis económica, se desarrolla con una fuerte concentración tanto en la producción como en el sector financiero. La penetración de capitales foráneos al sistema bancario italiano llevo a pensar en un proceso de "mani puliti" en la gran banca italiana, que recuerda secuelas del affaire del Ambrosiano. También es reciente el rescate de Parmalat y las dificultades de controlar los negocios internacionales de la mafia y su presencia política en el Mezzogiorno.
La novedad más importante es el fortalecimiento de la izquierda reformista con el plebiscito multitudinario de Romano Prodi como líder indiscutido. Esta elección ya produjo el corrimiento de sectores del Partido Socialista Italiano (Bobo Craxi) y del Demócrata Cristiano de la coalición que apoyaba a Berlusconi hacia el centro izquierda.
En el corto plazo la crisis de gobernabilidad del gobierno italiano puede llevar a la anticipación de las elecciones parlamentarias y al cambio del primer ministro.