Las marchas se suceden unas tras de otras, disciplinadamente las Juntas Vecinales vienen llegando con gran estertor de cohetes y consignas, por otra calle transcurren estudiantes universitarios de la Universidad de El Alto, jóvenes aymarás aguerridos que en su determinación arrastran e incorporan a otros sectores. En otra vía principal llegan los mineros cooperativistas con gran desplazamiento de camiones y con férrea actitud de aún sentirse vanguardia, ingresan cada uno de ellos con la dinamita en bandolera puesta en el pecho, mientras detonan algunos cachorros de dinamita que hacen temblar la ciudad...... son miles que se congregan y suman a los ya interminables Mallkus de las provincias de La Paz , que momentos atrás hicieron su ingreso a la populosa zona de la Pérez Velasco ; cada uno de ellos, con el poncho rojo que expresa su autoridad, el bastón de mando en la mano y el chicote de castigo cruzándoles el pecho como expresión de ese poder existente y hasta ahora devaluado por el Estado boliviano... A todos esos marchantes, se incorporan luego los maestros, los carniceros, los chóferes, los pobladores de clase media de algunos barrios aledaños (que entre temerosos y solidarios buscan diferenciarse de los "comités de defensa de la propiedad" organizados en los barrios residenciales por los vecinos), los panaderos, los trabajadores en salud, y muchos otros sectores que día tras día se sienten convocados a ser parte de esa gran masa insurrecta que literalmente toman la ciudad todos los días desde hace más de 18 jornadas.
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