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Reflexiones derivadas de la aplicación de retenciones móviles y el lock out del campo.
Por Carlos Cleri

 

Consideraciones Previas

Este documento tiene como objeto analizar la controversia entre productores agrícolas y gobierno por la aplicación de retenciones móviles1.

Luego de haber leído diversas opiniones, me surgió la necesidad de tratar de integrar el hecho en un contexto más amplio, para que pueda estar en línea con el objetivo del desarrollo con inclusión que mueve los actos de muchos compañeros de ruta, principales destinatarios de estas hojas. La disputa tomó el centro de escenario con tal fuerza que se aisló de la problemática planetaria con la cual está íntimamente ligada 2. No podemos olvidar que el mundo asiste a la situación crítica más grave del sistema capitalista, tan dura como la del ´30 pero global, y con epicentro en su mismo corazón (EE.UU).

La crisis cruza a varios factores: el sobredimensionamiento de la masa monetaria que instauró una burbuja que comenzó a perder aire; el comienzo de la escasez de combustible fósil, el fin de la energía barata 3 y la búsqueda de fuentes de alternativas renovables; las posibilidades ofrecidas por los biocombustibles unido al extraordinario incremento del consumo de los BRISC4, elevaron el precio de los alimentos a niveles incompatibles con los ingresos de la mayor parte de la humanidad, llevando al mundo a una crisis alimentaria de proporciones inusitadas; a esto debemos agregarle los efectos perturbadores del cambio climático y la potencial escasez de otro elemento vital: el agua.

Por eso estamos ante una bisagra histórica, y como sucediera otras veces el tránsito será doloroso5. Además, el tema no puede tratarse a espaldas del diálogo que nos debemos los argentinos para definir y proyectar un proyecto nacional con inclusión. Aunque me concentraré en el aspecto económico reconozco que los argumentos que presento pueden quedar deslegitimados si la Justicia impugna la capacidad del Ejecutivo para aplicar derechos de exportación en base al Código Aduanero o declara confiscatoria la resolución 125/086.

Validez conceptual y económica de las retenciones

Dada la disparidad insalvable en el corto plazo de la productividad sectorial argentina, es necesario retribuir de manera diferente a las exportaciones. El tipo de cambio establece una relación de monedas y precios internos entre naciones que expresa sus eficiencias relativas. La teoría dice que en un mercado libre el balance comercial de un país tenderá al equilibrio, actuando el tipo de cambio como factor de ajuste 7; y que el deslizamiento entre monedas está relacionado con los avances de productividad comparados, o sea que quien resigne rendimiento verá devaluar su moneda. Es habitual que los países tengan baja dispersión de productividad entre sectores. Si ello no ocurre, el sector menos eficiente desaparece o se lo mantiene a costa de subsidios o trabas al comercio (como la PAC europea que opera bajo la mirada complaciente de la OMC).

Nuestro caso es diferente porque las diferencias de productividad entre campo e industria son amplios y ambos sectores son importantes (el primero por su participación en las exportaciones y el segundo en el PBI y el empleo) 8. Un dato interesante es que esa disparidad histórica lejos de contraerse recrudeció por la incorporación de tecnología, que puso al campo argentino en la vanguardia planetaria, mientras que la brecha de productividad manufacturera con el mundo industrializado se acrecentó 9.

Surge así un dilema para establecer la paridad cambiaria. Si se fija sobre la relación agropecuaria, la mayor parte de la manufactura quedará fuera de precio y se destruirá producción y empleo. Si se fija acorde a ésta, el campo percibirá una renta artificial que será la suma de la diferencia de eficiencia con la industria más la de ésta con la media mundial.

Sumemos ahora algunas cuestiones adicionales. Si: a) existe una relación de los términos de intercambio que penaliza las actividades y extractivas 10; b) se registró una fuerte incorporación de tecnología que hace que el campo explique sólo una pequeña parte del empleo; c) derivado de la aplicación de recetas neoliberales y prácticas serviles 11, Argentina, requiere de un fuerte superávit comercial para cancelar sus compromisos financieros; d) que en la fase financiera del capitalismo 12, las divisas 13 son meras mercancías y que el excesivo volumen de dólares proyecta el tipo de cambio de mercado hacia la baja 14.

En consecuencia es necesaria la intervención del Estado para establecer una paridad que sea suficientemente alta como para facilitar el desarrollo industrial y generar un balance comercial positivo. En ese marco, resulta razonable que el Estado se apropie de la renta artificial que le genera su acción sobre el mercado cambiario al sector más eficiente de la economía argentina, el campo 15. También debemos ser conscientes que una fijación cambiaria artificial no es gratuita: deprime el salario, y la experiencia indica que, a la larga, se produce una tensión inflacionaria que erosiona la medida 16. Lo que da la devaluación es el tiempo de defensa de la actividad, como para imponer políticas activas de desarrollo productivo que producen cambios estructurales, y que permitan aumentos de productividad capaces de instalar competitividades genuinas 17.

El valor de las diferenciales de tipo de cambio como herramienta para orientar hacia el perfil económico deseado del país.

Ligado a lo anterior, las economías emergentes deben redefinir su perfil productivo de cara a la globalización. El campo, para los argentinos, es una bendición de la naturaleza, pero no puede absorber las necesidades de todos. El legado de muchos connacionales comprometidos con el progreso - como Belgrano, Moreno, Pellegrini, Yrigoyen, Perón, Prebisch, Savio - nos impone transitar con vigor el camino del desarrollo industrial 18.

Para ello es preciso promover el emprendedorismo, calificar la actividad empresaria, brindándole apoyo en sus etapas iniciales y defendiéndolas de competencias maduras imposibles de equiparar a corto plazo 19. Los sistemas abiertos 20 obligan a competir producto a producto con el más eficiente del mundo, como ocurrió en la década del noventa. Es así como sólo quedan en pie las producciones vecinas a la frontera de las mejores prácticas, que en países en desarrollo no alcanzan para mantener consistentes las cuentas fiscales, el balance comercial y fiscal internacional, acercarnos al objetivo irrenunciable del pleno empleo o alcanzar una sociedad equitativa. Por eso los tipo de cambio múltiples (expo e impo) son un instrumento imprescindible de política económica para alentar o desalentar producciones en función de un proyecto nacional inclusivo 21 22. A partir de modificar los costos de oportunidad el tipo de cambio alto y con tonalidades diversas permite descorazonar la exportación de primarios y alentar la de manufacturas. Pero además sirve para evitar producciones que provocan daño ambiental o dañinas concentraciones.

La actual situación orientó fuertemente al productor hacia la siembra de soja, despertando alerta por sus efectos nocivos sobre la composición orgánica y nutriente de la tierra y por el desplazamiento de cultivos que son alimentos cotidianos 23. Sin demonizar al poroto, comparto la preocupación señalada, pero un problema tan evidente y complicado no debe ser tratado con medidas indirectas como el tipo de cambio, sino con leyes específicas que reglen el uso responsable de la propiedad y la defensa de la calidad alimentaria y ambiental 24. Es preciso impedir la degradación de la tierra que produce la soja, pero también la erosión, el secado de las napas o la comida (hormonas) de animales que puedan derivar en sucesos devastadores (vaca loca, gripe aviar).

Además, el aliento o desánimo no puede ser anárquico: debe estar en sintonía con el proyecto nacional y el perfil de país que se quiere construir y debe estar acompañado de otras medidas 25. Al efecto quiero puntualizar que hace mucho tiempo que el esquema de retenciones, reembolsos y derechos de importación no ha sido tocado en su estructura ni tiene una referencia a la que someterse. Y no puede ser lo mismo el diseño arancelario para los noventa que para la actual propuesta de un gobierno que manifiesta fe progresista 26. Sumemos en la lista las asignaturas pendientes, establecer un sistema de tipo de cambio efectivo acorde con el proyecto nacional de desarrollo con inclusión.

Evitar que los precios internos se equiparen a los internacionales, especialmente en épocas de devaluación competitiva.

A lo anterior debe sumarse el hecho que el barril de petróleo (y del BTU - kilocalorías) al incrementar su valor hizo viable otras alternativas energéticas, entre ellas los biocombustibles 27, provocando la simultánea y sensible alza de los precios internacionales de los productos de la tierra 28. Esta situación es un problema grave para un país que tiene la particularidad de que su canasta de exportación es muy parecida a la de consumo (bienes salario) 29.

En situación de libertad de mercado los precios internos e internacionales se equilibran; valor que no puede ser pagado por los argentinos, que mantienen salarios aquejados por la baja productividad sistémica, agravado por la devaluación competitiva. Paradójicamente, el granero del mundo, de manera similar a los países del Tercer Mundo importadores netos de alimentos, sumaría algunos millones de hambrientos a su reserva histórica.

En el marco de una política de seguridad alimentaria y lucha contra el hambre, las retenciones 30 son una herramienta para cubrir la obligación del Estado de asegurar el abastecimiento interno, como instrumento de recaudación y herramienta para producir transferencias que mejoren la distribución de la riqueza. Las retenciones son un mecanismo ágil y sencillo de recaudación, sin posibilidades de evasión, y además no son coparticipables, lo que fortalece la dependencia de las provincias al poder central 31.

No habiendo dejado dudas acerca de mi adhesión a la aplicación de derechos de exportación, tengo que presentar un reparo. Las retenciones establecen un único tipo de cambio por partida arancelaria, sin discriminar la presencia de diferenciales productivos de la tierra 32. Sumado a ello, la lejanía del puerto pone a los productores periféricos en situación desventajosa, pues pierden una parte importante del precio en fletes 33.

El tercer punto tiene que ver con las diferencias de eficiencia que existe entre quienes tienen escalas adecuadas para incorporar paquetes tecnológicos potentes o no 34. Esto significa que de manera similar a lo que acontece con los sectores, si el tipo de cambio es justo para las zonas núcleo no lo será para las regiones marginales, y si lo es para éstas dejará una renta adicional a las primeras 35.

Por esto y otras razones es preciso repensar el sistema impositivo para que los incentivos y castigos operen en favor de la creación de riqueza y de su reparto justo, equitativo e inclusivo. Por eso las retenciones deben ser un tránsito temporal hacia un sistema impositivo superador, orientado a crear riqueza, suprimir la pobreza y alcanzar mayor equidad (condiciones necesarias desarrollo). Seguramente un impuesto progresivo a la tenencia de la tierra que grave en función del valor del campo (determinado por su productividad) y a la ganancia sería más justo 36 37. Pero el tema de la redistribución no es sólo una cuestión de ingresos fiscales, sino también de gasto público. Más allá de las mejoras perceptibles (aumento del empleo, mejoras del ingreso) no se ha avanzado mucho, quedando una gran parte de las mínimas exigencias de la población todavía están pendientes 38.

El caso particular de las retenciones móviles 36

Un impuesto progresivo a la tierra será importante para lograr evitar las altas concentraciones en la propiedad de la tierra que atenta. Con respecto a la producción ganadera, los intentos de cambiar la marca por chips (que sospechosamente nunca se encara seriamente) podrían permitir un mejor control y ayudarían en la lucha contra la evasión en el campo. Por otra parte, la propuesta tiene la debilidad de no diferenciar precios internos e internacionales, por lo que debería combinarse con un sistema de subsidios al consumo.37 Política productiva y reforma impositiva son asignaturas pendientes. 38

La situación derivada de la corrección político-económica realizada por el gobierno de Kirchner, acompañada por una situación internacional favorable, provocó una sensible mejora en las condiciones de vida de los argentinos. Pero los efectos no fueron parejos y quedan pendientes muchas deudas para con la sociedad.

Subsisten bolsones de pobreza; el sistema educativo mantiene rastros de una situación crítica derivada de una absurda reforma, carece de comodidad y medios técnicos acordes a la época, sigue a contramano de las exigencias del mundo real, y afirma profundas dualidades entre educación privada y pública; el régimen sanitario y de salud es deficitario para gran parte de la población y el resto debe hacer frente a cuantiosas facturas para proveerse servicios que en otra parte y de mejor manera proporciona el Estado; no tenemos seguridad en lo que ingerimos (medicamentos o alimentos); la prepotencia de las prácticas monopólicas apabullan a los consumidores; hay corrupción en muchos órdenes; la economía en negro (por encima del trabajo informal que todavía es el sistema de sostenimiento de muchos argentinos) no ha sido cercada; los transportes públicos (o privados) denigran la humanidad; la infraestructura de transporte es atrasada y costosa; usamos camiones que rompen rutas para trasladar mercancías mientras seguimos añorando el ferrocarril para el transporte de cargas y personas; no sabemos si tendremos gas, electricidad, nafta o gasoil, etc.

Hemos salido del infierno y las cosas no se resuelven de la noche a la mañana. La gente no está pidiendo vivir en el Primer Mundo, pero necesita mensajes creíbles, una orientación que ilusione, que haga mirar el futuro con optimismo y dignidad. Las vivencias y no las acumulaciones de reservas en el Banco Central son lo que dan esperanzas. Hay que cuidar siempre la credibilidad. Hay mentiras que por evidentes provocan la desconfianza sobre todo lo que se dice. Estamos sensibilizados por la historia, por los engaños que sufrimos (revolución productiva, pasar el invierno, ajustarse el cinturón, la casa está en orden, somos derechos y humanos, etc.) y por eso tenemos tendencia a victimizarnos, somos paranoicos, tenemos sistemas alimentantes de euforia o depresión que potencian los actos, los hechos, los miedos y las fobias. Por eso hay que tener cuidado al hacer política. Más cuando se cuenta con un sistema de comunicaciones que, o está ideologizado de manera enfrentada con el proyecto nacional, es mercenario, o mercantilista al punto de no interesarles los efectos que sus dichos provocan.

Con respecto a la medida, sólo se consideró la cuestión fiscal y el control de precios, y hubo una palpable impericia para leer sus efectos colaterales (económicos como políticos) 39. Las retenciones móviles tal como se instrumentaron enrarecieron el clima económico y político más allá de lo razonable. Es aconsejable mantener reglas claras e introducir transformaciones en caso de extrema necesidad. Habiéndose decidido la inversión bajo ciertos parámetros de rentabilidad y a punto de hacerlos realizables, toda modificación generará una razonable irritación 40.

Además, la resolución produjo el virtual congelamiento del ingreso por cuatro años, pero nada dice de los costos ni de los rendimientos sujetos a fenómenos climáticos 41, que pueden rápidamente comerse la rentabilidad. La noticia del congelamiento del ingreso, si bien es mala porque impide tomar las mejoras de precios internacionales, es buena porque absorbe las caídas, pero al dejar liberados los gastos en una economía con presiones inflacionarias. Lo que realmente se le anunció al hombre de campo es que su situación a lo sumo será igual, pero lo más probable es que sea peor. El congelamiento de los ingresos mata las expectativas que inciden en las decisiones empresarias, pero por encima de ello, una vez corregidos los negativos efectos colaterales, el beneficio resulta alto, siendo una señal que alentaría el máximo esfuerzo productor.

La medida elimina el mercado a término. Y si bien para muchos productores (y pools de siembra) constituyó una herramienta de financiamiento, creo que no es malo eliminar la especulación que termina en burbujas que estallan, y más cuando se realizan sobre un aspecto tan trascendente como es la alimentación. También me preocupa el hecho de que dependiendo tanto de los cultivos exportables no tengamos un sistema de inteligencia ambiental en Relaciones Exteriores, Economía o en la Secretaría de Agricultura (SAGPYA), en condiciones de adelantar situaciones, como la baja del precio de la soja concomitante con la medida que, prácticamente, anuló los efectos fiscales haciendo irrelevante la medida y gratuita la crisis posterior.

La respuesta del Campo 39

También es llamativa la torpeza que ubicó a aliados con sectores de intereses tradicionalmente adversos a un proyecto de desarrollo nacional. No me quiero a referir a las gremiales empresarias, porque en su interior no existe homogeneidad, sino a la mezcla de chacareros que tienen ideologías e intereses diferentes. La medida unió a progresistas y reaccionarios, a grandes y chicos, a empresarios abiertos a la incorporación de tecnología y a quienes quieren mantener los sistemas rentistas del pasado. 40

Sin embargo, vale la pena considerar que al momento de la siembra la retribución esperada era menor que la de después del aumento de los derechos, como efecto del incremento de los precios internacionales de los productos alcanzados por la medida. 41 Los productores están en vilo ante el manejo de precios de los proveedores de semillas, fertilizantes y agroquímicos (uno de los oligopolios más feroces, voraces e irresponsables).

Es lícito que el campo haga oír su voz. Es procedente que existan puntos de vista disidentes sobre realidades complejas y caóticas. Lo que no es razonable es que la expresión de descontento utilice métodos no pacíficos o que afectan la vida del colectivo. No es legítimo que los poderosos utilicen un mecanismo tan cínico de presión como el lock out. Tampoco se pueden acallar los reclamos por la fuerza o el patoterismo.

Nuevamente el pasado neoliberal nos golpea y demuestra que sus efectos no fueron superados. Enrique Durán Barba, hacedor de triunfos políticos, explica certeramente el post-modernismo como la era de la desideologización, donde todo se compra con dinero: se puede tener sueño de éxito como los bailarines, cantantes o patinadores, llegar a la popularidad a través de un gran hermano o realizarse mirando por TV los logros que consiguen un puñado reducido de terceros. En ese orden, pensar en términos colectivos o comunitarios, de construcciones conjuntas y sociales es muy difícil.

No me espanta la posición de la Sociedad Rural o de la CARBAP inspirada en Jorge Aguado; lo que me extraña es que el cooperativismo y los minifundistas de soja no hayan compatibilizado sus reclamos con la sociedad 42. Así como con violencia no se erradicará la injusticia, con daños a la sociedad no se edifican realidades comunes.

Algunos comentarios extras

Una cuestión de cuidado es la forma en que se trata de dar respuesta (tardía) a los reclamos. Las diferencias de fletes y las coberturas a la menor eficiencia de los pequeños productores son cubiertas con subsidios. Sabemos que estos mecanismos, en países con memoria de corrupción, no tienen buena recepción y no son emprendimientos fáciles. Si es necesario utilizar sistemas de dispensas (y muchas veces es conveniente y razonable) deben ir acompañados por mecanismos de transparencia y control asegurados. La participación de los actores en la distribución de los recursos y los sistemas de control cruzados es fundamental. Además, las compensaciones se relacionan con la actividad declarada 43, por lo que para muchos productores la medida es indiferente y persistirán en el reclamo 44.

La bonanza rural, la rentabilidad y el humanismo requieren que se establezcan salarios dignos, seguridad social, coberturas médicas y niveles de confort habitacionales acordes a la condición humana para el peón de campo. La situación denigrante de muchos argentinos que trabajan la tierra es culpa tanto de los propietarios de la tierra como del Estado.

Si alguien pensó que la ciudadanía se había amigado con los políticos por estos cinco años de bonanza se equivocó. La desconfianza está latente porque más allá del goteo de bienestar generado por el impulso de las mudanzas introducidas por Kirchner, las construcciones neoliberales todavía están en pie y para destruirlas es imprescindible actuar con decisión y erigir nuevas instituciones, nuevos poderes, nuevas formas de hacer política.

Es imprescindible torcer esa realidad “light” derivada del lavado de cerebros hecho por los medios de comunicación a instancias de los dueños del poder. Hay que reconstruir una ideología de la transformación, recrear el sentido de comunidad, establecer objetivos conjuntos que apunten al bienestar general y el progreso. Hay que derrotar al individualismo, el egoísmo, el consumismo, la incomunicación. Asistimos al agotamiento del impulso del tipo de cambio, como tantas otras veces ocurrió. La inflación es el resultado de la falta de inversión y ésta depende en gran parte de la confianza que, a su vez, es una derivada de las políticas de gobierno, especialmente de su voluntad productivista. Hay que ser muy cuidadosos porque Argentina posee una memoria inflacionaria a flor de piel 45.

La gobernanza depende de la credibilidad. Es peligroso perderla, especialmente en el terreno económico. Y la confianza se construye desde el Estado. Éste debe intervenir en la vida ciudadana. En lo económico debe canalizar políticas productivistas, que induzcan a la creación de riqueza que satisfaga las necesidades de todos y faciliten el ingreso a un sistema de distribución equitativo 46.

Ahora que salimos del infierno recién podemos reconocer y ocuparnos de una serie de cuestiones que antes estaban ocultas por necesidades más primarias 47. La dirigencia política, económica, social, académica, científica y la ciudadanía, deben ser concientes de lo inevitable de ingresar a una nueva etapa. Se hace necesaria la participación de las organizaciones sociales para garantizar la eficiencia con que se construye el progreso. Y si las entidades no son suficientemente representativas o transparentes, es preciso aumentar la participación.

Para terminar mencionemos un área soslayada. Cuando se modifican retenciones, los precios de pizarra del producto evolucionan de manera paralela. Ergo, todo aumento de retenciones caen sobre la cabeza del productor. En tanto, a los exportadores no sólo no les afecta sino que deberán disponer de un menor volumen de capital para manejarse, mientras mantienen su renta y hasta aumentan el retorno del capital. Nadie en todo este juego ha denunciado con vigor la práctica comercial nefasta de los traficantes de granos que se apropian de las ventajas productivas del campo argentino desde el mismo origen del modelo agroexportador 48. Acá está el meollo del problema que aqueja al productor rural argentino y no en las retenciones.

El Estado debe corregir las fallas del mercado y esto no significa avasallar los derechos ciudadanos o confiscar la renta, sino defender la riqueza nacional y lograr que se reparta con justicia. El mercado, donde múltiples oferentes y demandantes se enfrentaban para alcanzar un equilibrio que dejara satisfechos a todos, ya hace mucho tiempo que no existe. Sus adoradores plantean la libertad absoluta que sólo lleva a la concentración, al oligopolio o al monopolio, que son los mayores enemigos del mercado. El mecanismo de registro de exportaciones, que puedo haber servido hace tiempo, se ha convertido en una burla que permite juegos que afectan a los productores. Hoy, una gran parte del comercio mundial es administrado (algo más de un tercio), y quienes controlan los canales de comercialización de granos y oleaginosos pueden registrar operaciones entre asociadas en el mismo momento de la apertura (a veces sin siquiera empezar a sembrar y menos a tener idea del volumen que se cosechará) obligando a un temprano cierre del padrón que provoca caídas de precios en el mercado interno.

El Estado debe recuperar prácticas del pasado, instrumentos e instituciones que nuestros competidores más evolucionados utilizan. Las juntas o “boards” que aseguren el respeto al trabajo de los productores deberán recrearse “aggiornados” por las exigencias de los cambios del tiempo.

Conclusiones 49

+ Siendo la realidad extremadamente compleja es importante reflexionar no sólo sobre el efecto directo de las acciones, sino también sus concatenaciones, consecuencias colaterales, indirectas y de observación no inmediata;
+ Siempre hay que tener una imagen de futuro deseable para que las decisiones y acciones implicadas se orienten en su construcción;
+ que los actos de gobierno deben primero asegurar el bienestar de todos los ciudadanos en un marco de respeto por los derechos de los no residentes;
+ que la función bienestar (para cualquier “modus vivendi” 50) se alcanza por cooperación y no por la vía del egoísmo y la confrontación, como demostrara el Premio Nóbel de Economía John Nash (1994); es mejor ganar-ganar que ganar;
+ que no es posible alcanzar un elevado grado de calidad de vida individual en un contexto de desigualdad;
+ que es válido imponer tipos de cambio múltiples (incluye la aplicación de derechos de exportación) en un país que posee una brecha de competitividad tan grande entre el sector primario y secundario, y más cuando se recurrió a una devaluación competitiva como la del 2002.
+ las retenciones no son un instrumento perfecto: su aplicación debe ser temporal, debiéndose elaborar e introducir medidas que impacten mejor sobre la estructura económica, provoquen menores distorsiones y sean sostenibles en el largo plazo.
+ que es preciso que el Estado opere sobre las fallas del mercado y haga razonable la relación de los pequeños productores con los oligopolios que manejan los insumos y los canales de comercialización,
+ los graves efectos económicos y políticos generados por el conflicto, sumados a otras señales no bien recibidas por la población y una prensa intencionada, han hecho reaparecer síntomas peligrosos del pasado;
+ que hay que generar un shock que recupere la confianza de los argentinos en el gobierno;
+ que reconocer yerros no es debilidad sino inteligencia;
+ que no hay que perder el equilibrio del interés general en los reclamos, aunque sean legítimos;
+ que es válido valorar el mercado interno, pero sin olvidar que el país no es autosuficiente y necesitará, por mucho tiempo, traer del exterior mercancías vitales. Las exportaciones son importantes no sólo porque generan trabajo sino, principalmente, porque son la forma de pagar las importaciones necesarias para mantener en funcionamiento la economía;
+ también hay que ser prudentes con las decisiones individuales. Los picos sicóticos (tan comunes en Argentina) terminan siendo nefastos. Aumentar los precios porque se piensa que habrá inflación es crear inflación; producir disparadas irracionales de los bancos, los funde y nos hunde; las corridas sobre las divisas provocan estragos. Lo que se rescata del naufragio que originan los miedos (instigados y ampliadas por los dueños del poder que están acorralados por políticas progresistas) no es nada frente al daño que nos ocasiona el siniestro mismo. En consecuencia nos debemos muchas obligaciones de hacer para avanzar hacia la construcción de un proyecto nacional de desarrollo con inclusión, y me atrevo a numerar algunos:
• una reforma impositiva profunda y redistributiva, • un plan productivo que impulse al progreso y genere producción y empleo y perfile al país de cara al futuro, • un ambiente confiable y favorable, • el desarrollo de una infraestructura física y de servicios que sirva a empresas y ciudadanos, • la creación de instituciones eficaces y eficientes que coadyuven a lo anterior, • promover el aumento de la oferta como herramienta más efectiva para luchar contra el fantasma de la inflación, • y a muchas otras cosas que ustedes pueden agregar que sumo a los siete desafíos que las organizaciones que forman parte de la Red de Organizaciones para el Desarrollo con Inclusión han definido para la actual etapa:
+ Fortalecimiento del Estado y de la gestión para un proyecto colectivo,
+ Lograr competitividad con distribución del ingreso,
+ Alcanzar sustentabilidad macroeconómica con sostenibilidad ambiental,
+ Conseguir alto crecimiento con equilibrio y desarrollo territorial,
+ Articular la sociedad de la producción con la del conocimiento,
+ Acoplar desarrollo con cultura, identidad y calidad de vida,
+ Vincular el desarrollo nacional con el regional (Mercosur productivo y social).

Carlos Cleri, entre otras funciones, fue Jefe de Gabinete del Ministerio (2006/2007), Subsecretario de Comercio Exterior (1985), Director Nacional de Promoción de Exportaciones (1983/1984) y Consejero del Servicio Económico y Comercial Exterior (1975-1985) del Ministerio de Economía de la República Argentina.

 

1 He intentado respetar dos cuestiones académicas: rigurosidad en el tratamiento de un tema harto complejo por la diversidad de puntos de vista derivados de los diferentes poderes e intereses, y didáctica para llevarlo al campo de lo comprensible.
2 Como otras veces, al mirarnos el ombligo podemos perder el rumbo. Es necesario ordenar nuestro perfil productivo de acuerdo al mundo que viene y apalancar soluciones de cuestiones que nos angustian en el entorno externo.
3 La producción mundial de petróleo pareciera haber pasado el punto en que los nuevos descubrimientos superan la extracción (peack oil), por lo que siendo un recurso escaso, el precio del barril aumentó provocando una nueva crisis. Lo diferente de otras crisis es que ésta es una crisis tecnológica. Hasta ahora las posibilidades técnicas iban por delante de las exigencias y si había carencias era por un problema de distribución, ahora un potencial reemplazo energético con costos razonables tardará algunos lustros en estar disponible.
4 Brasil, Rusia, India, Sudáfrica y China.
5 En tiempos de traspaso de poder mundial de UK (mercado financiero de Londres y carbón) a EEUU (Wall Street y petróleo) se desataron dos guerras mundiales y una fuerte crisis (´30).
6 El apego a la ley y a la erradicación de la impunidad no debe ser una cuestión oportunista. Incluye condenar todo hecho que atente contra los derechos ciudadanos (por ejemplo al abastecimiento alimentario o a la circulación).
7 Si la moneda se devalúa, se incentiva la exportación y se desalientan las importaciones, así habrá más dólares y su precio bajará hasta que se equilibre el balance comercial y viceversa.
8 El fenómeno fue analizado hace tiempo por Marcelo Diamand y es una particularidad de la economía argentina que no puede ser desconocida.
9 Con respecto al retraso del empresariado industrial reconozco que en parte se debe a la inestabilidad del contexto, pero también es un derivado de su propia incapacidad y vocación para asumir riesgos (character).
10 La validez del célebre aporte de Raúl Prebisch está vigente para las consideraciones de largo plazo, aún con la existencia de momentos como el actual de suba relativa de los commodities.
11 Estatización de la deuda privada y cierre del modelo con endeudamiento público.
12 Reconocida por la monetización inusitada de la economía a partir de los déficit gemelos (fiscal y comercial) de la principal potencia (EEUU), las exigencias derivadas del aumento de precio del petróleo y la consecuente inflación mundial (petrodólares en la década del 70), la creación de moneda bancaria (eurodólares) y la potenciación generada por la especulación financiera en los mercados de arbitraje de derivados, moneda, bursátil, inmobiliario; “casino capitalism”, que muestra actualmente peligrosos síntomas de desintegración.
13 Con derecho de producción exclusivo para los países que cuentan con poder suficiente como para imponerlas como medida de cambio, unidad de cuenta y de acumulación de valor a escala internacional.
14 Especialmente en las pequeñas economías emergentes donde las tasas de ganancias y de interés se elevan por encima de la media mundial por sus necesidades de capital, por riesgo país o cualquier otra manipulación o especulación de mercado. En estos países también se observa el fenómeno inverso cuando por crisis de confianza (real o provocada) se producen fugas de capitales que provocan devaluaciones funestas.
15 Por lo tanto coincido con la aplicación de derechos de exportación a las actividades agropecuarias, haciendo salvedad que la actividad agrícola -como toda actividad económica- está sujeta a los riesgos del mercado (oferta, demanda), de sus fallas (oligopolios); pero también depende de una cuestión no manejable: el riesgo climático. Sin la existencia de un sistema de seguro, el negocio se equilibra con alta rentabilidad en los tiempos de bonanza para hacer frente a los fenómenos adversos y su probabilidad de repetición. Debemos recordar que el Estado argentino ha cubierto contingencias negativas a través de subsidios directos por emergencia agropecuaria (mecanismo imperfecto que debería mejorarse en favor de la actividad) o indirectos (no ejecución y licuación de deudas impositivas y bancarias – BNA). El pedido de cese de intervención del Estado proveniente de los cenáculos liberales y entidades más recalcitrantes del agro es contrario a la lógica de defensa nacional y hasta de sus propios intereses, porque si no existiera ese arbitraje no sólo el país se derrumbaría, sino que el sector percibiría una retribución inferior (¿semejante al tipo de cambio nominal de Brasil?).
16 Por eso manifiesto que el tipo de cambio alto en soledad no es sustentable en el largo plazo y no alcanza para fundar un proyecto nacional de desarrollo inclusivo. Salvo por la medida en sí misma, no se despega del pensamiento neoliberal que asigna a la mano invisible un poder milagroso como para acomodar la economía y producir derrames virtuosos.
17 Brasil, ortodoxo a la hora de fijar políticas monetarias, no duda en aplicar cuantiosos recursos al fomento de actividades productivas. Argentina parecía ir en ese camino cuando el Presidente Kirchner anunció el Plan Productivo, pero luego quedó en la nada.
18 Siendo imposible ser los mejores en todo, los países deben elegir los sectores en que competirán y hacia allí orientar todo el esfuerzo público (desarrollo humano, educación, impulso tecnológico, infraestructura, relaciones internacionales,...) y privado (eficiencia, productividad, innovación, calidad, diseño,...). Un país como Argentina deberá aprovechar la enorme productividad del campo para impulsar de allí competitividades en cadena; hacia adelante (manufacturas de origen agropecuario); hacia atrás (maquinarias agrícolas, química, semillas, biotecnología); desarrollo de industrias vinculadas (bienes de capital, máquina-herramienta, equipos para alimentación, metalurgia,...), hacia los costados (tecnologías que cruzan sectores, de información y comunicaciones, nanotecnología,...). El modelo debe ser un modelo armónico con base en las competitividades actuales para potenciar nuevas.
19 Friedrich List: Sistema Nacional de Economía Política. Fondo de Cultura Económica, 1997 (primer edición en alemán 1841) indica que cuando las empresas no están afianzadas, les resulta imposible recortar las diferencias con quienes están en etapas maduras en el manejo de información, conocimientos, tecnología, canales de comercialización, imagen de marca y tantas costosas construcciones que sólo se logran con muchas décadas de esfuerzo.
20 El libre comercio (justificado en la defensa del consumidor) es promovido desde posiciones dominantes por quienes necesitan mercados para colocar sus excedentes o mejorar la amortización de sus inversiones; mientras mantienen políticas proteccionistas más o menos extremas, explícitas o escondidas (trabas para-arancelarias, chantaje, imposición de autolimitaciones a los exportadores, cuotas, prelievos, subsidios, etc.). Además el mundo está infectado de prácticas desleales (dumping) de las que hay que defenderse.
21 Sólo hay que evitar los errores del pasado. Cambiar la salvaguardia total, indiscriminada, atemporal por una acción focalizada en las actividades que luego de un proceso natural de evolución alcancen competitividad genuina como para dejar de requerir auxilio, decreciente en el tiempo y que no perjudiquen gravemente el consumo.
22 Siendo los mercados internos limitados, la industria sólo será sustentable si encuentra un marco más amplio, o sea que es necesario exportar. Es más, será fundamental que nuestras empresas sigan el camino de las firmas de los países industrializados: exportación, radicación comercial en destino, instalación de núcleos productivos que logren complementariedad (procesos de internacionalización).
23 Pero no ha sido el único caso de desalojos comprometidos. El negocio inmobiliario afectó los cinturones verdes de los conglomerados urbanos y fue poco advertido.
24 No debe haber prácticas (incluso del propietario), que afecten el bien común.
25 De fomento, de remoción de obstáculos, de promoción de competitividades, de incorporación de tecnologías, de financiamiento, de armonización de las cadenas productivas, de cooperación entre empresas, de inversión en infraestructura, transporte, logística, de comercialización, de control de las prácticas oligopólicas, de calidad asegurada, de desarrollo humano y de responsabilidad social empresaria.
26 A simple vista encontramos una estructura caótica donde se desalienta el valor agregado.
27 Las bases para su elaboración son diversas al igual que sus rendimientos energéticos; unos pueden ser mejor aprovechados y durarán más tiempo como alternativa energética, otros desaparecerán cuando la tecnología dé respuesta a la crisis.
28 La elevación de los precios de los alimentos fue un reclamo histórico de la periferia. Para algunos países esta nueva situación será beneficiosa; pero para una gran franja de población que ya tenían reducidos recursos para asegurar las proteínas necesarias para vivir, constituirá un drama. Cientos de millones de habitantes entrarán en situación de hambruna. A pesar de nuestra manifiesta debilidad debemos librar la batalla por un orden mundial responsable que asegure alimentos a toda la humanidad. Más que demonizar los biocombustibles hay luchar por disminuir el despilfarro, el gasto superfluo y la fabricación de instrumentos para matar.
29 Aunque es poca la soja consumida internamente, existe un costo de oportunidad en el uso de la tierra que desplaza a aquellos alimentos con renta inferior.
30 Combinados con subsidios (que toman como fuente las retenciones) que haga indiferente al productor vender adentro o afuera. La política debe combinar armónicamente los intereses de productores y consumidores.
31 Las Provincias soberanas, han usado soberanamente mal sus fondos y todo aumento de ingresos podría destinarse a aventuras clientelísticas. El Santiago del Estero de Juárez, la Catamarca de los Saadi, la La Rioja del Carlos, entre otros, son ejemplos de sobredimensionamiento, ineficiencia, retraso y baja productividad del gasto público. Los fondos en manos centralizadas pueden ser usados Sin como herramienta de disciplinamiento para aprobar leyes, tratar o no temas, o fortalecer decisiones centrales, con lo que nos alejaríamos del marco de institucionalidad y del espíritu federal profesamos; o planificar su uso para afianzar un proyecto nacional que surja de manera concertada entre el Estado Nacional, el Provincial, el Municipio cuando corresponda, el Sector Productivo, el Área del Conocimiento (Universidades y Centros Científicos y Tecnológicos). Nuevo punto para marcar esta obligación de hacer en el registro.
32 El rinde en zona marginal puede llegar a la mitad de lo producido en zonas núcleo.
33 Este hecho es grave para un país con geografía complicada e irracional sistema de transporte de cargas. Es otra cuestión pendiente producir una mudanza hacia el uso del tren y la vía fluvial para racionalizar los fletes que hoy le arrebata a los productores un pedazo importante de su ingreso.
34 El tema de la eficiencia productiva impone tratamiento específico. Sabemos, y esto es válido para cualquier sistema económico que el bienestar, depende en gran parte de la generación de riqueza y de su distribución, (esto influye sobre los aspectos emocionales). Asumimos entonces que la sociedad procura alcanzar el mayor nivel de producción que sea posible dentro de los límites que impone la seguridad ambiental, la explotación de recursos naturales y personas, etc.). Frente a esto ¿cuál sería una posición justa frente a los pools de siembra? Justamente eso, llegar al máximo de eficiencia en un marco de respeto ciudadano y ambiental. Pero eso tiene que estar claramente reglamentado. Es imperioso el dictado de una ley de agricultura sustentable (al igual que una nueva ley minera), que resguarde bienes de valor infinito como el agua, la feracidad de la tierra, los bosques, la cultura, el hombre; además de viabilizar uniones de pequeños productores para incorporar tecnologías que empaten (y porqué no, superen) la eficiencia y productividad de los pools tal como los conocemos hoy, tarea que debe ser encarada por las organizaciones gremiales que representen a los pequeños productores y el Estado. Es válido evitar la confusión de oligopolios (que manejan las exportaciones y el comercio de insumos), latifundistas (propietarios de grandes extensiones) con las combinaciones de campos necesarios para alcanzar la extensión que optimiza escalas productivas.
35 Aunque no es el caso de la medida de marzo de 2008, un tipo de cambio mal fijado puede hacer inviables a muchos productores pequeños y de la periferia productiva.
36 Un impuesto progresivo a la tierra será importante para lograr evitar las altas concentraciones en la propiedad de la tierra que atenta. Con respecto a la producción ganadera, los intentos de cambiar la marca por chips (que sospechosamente nunca se encara seriamente) podrían permitir un mejor control y ayudarían en la lucha contra la evasión en el campo. Por otra parte la propuesta tiene la debilidad de no diferenciar precios internos e internacionales, por lo que debería combinarse con un sistema de subsidios al consumo.
37 Política productiva y reforma impositiva son asignaturas pendientes.
38 La situación derivada de la corrección político-económica realizada por el gobierno de Kirchner, acompañada por una situación internacional favorable, provocó una sensible mejora en las condiciones de vida de los argentinos. Pero los efectos no fueron parejos y quedan pendientes muchas deudas para con la sociedad. Subsisten bolsones de pobreza; el sistema educativo mantiene rastros de una situación crítica derivada de una absurda reforma, carece de comodidad y medios técnicos acordes a la época, sigue a contramano de las exigencias del mundo real, y afirma profundas dualidades entre educación privada y pública; el régimen sanitario y de salud es deficitario para gran parte de la población y el resto debe hacer frente a cuantiosas facturas para proveerse servicios que en otra parte y de mejor manera proporciona el Estado; no tenemos seguridad en lo que ingerimos (medicamentos o alimentos); la prepotencia de las prácticas monopólicas apabullan a los consumidores; hay corrupción en muchos órdenes; la economía en negro (por encima del trabajo informal que todavía es el sistema de sostenimiento de muchos argentinos) no ha sido cercada; los transportes públicos (o privados) denigran la humanidad; la infraestructura de transporte es atrasada y costosa; usamos camiones que rompen rutas para trasladar mercancías mientras seguimos añorando el ferrocarril para el transporte de cargas y personas; no sabemos si tendremos gas, electricidad, nafta o gasoil, etc. No me olvido que salimos del infierno y que las cosas no se resuelven de la noche a la mañana. Creo que la gente no está pidiendo vivir en el Primer Mundo, pero necesita mensajes creíbles, una orientación que ilusione, que haga mirar el futuro con optimismo y dignidad. Las vivencias y no las acumulaciones de reservas en el Banco Central son lo que dan esperanzas. Hay que cuidar siempre la credibilidad. Hay mentiras que por evidentes provocan la desconfianza sobre todo lo que se dice. Los argentinos estamos sensibilizados por la historia, por los engaños que sufrimos (revolución productiva, pasar el invierno, ajustarse el cinturón, la casa está en orden, somos derechos y humanos, etc.) y por eso tenemos tendencia a victimizarnos, somos paranoicos, tenemos sistemas alimentantes de euforia o depresión que potencian los actos, los hechos, los miedos y las fobias. Por eso hay que tener cuidado al hacer política. Más cuando se cuenta con un sistema de comunicaciones que; o está ideologizado de manera enfrentada con el proyecto nacional, es mercenario, o mercantilista al punto de no interesarles los efectos que sus dichos provocan.
39 También es llamativa la torpeza que ubicó a aliados con sectores de intereses tradicionalmente adversos a un proyecto de desarrollo nacional. No me quiero a referir a las gremiales empresarias porque en su interior no existe homogeneidad, sino a la mezcla de chacareros que tienen ideologías e intereses diferentes. La medida unió a progresistas y reaccionarios, a grandes y chicos, a empresarios abiertos a la incorporación de tecnología y a quienes quieren mantener los sistemas rentistas del pasado.
40 Sin embargo, vale la pena considerar que al momento de la siembra la retribución esperada era menor que la de después del aumento de los derechos como efecto del incremento de los precios internacionales de los productos alcanzados por la medida.
41 Los productores estén en vilo ante el manejo de precios de los proveedores de semillas, fertilizantes y agroquímicos (uno de los oligopolios más feroces, voraces e irresponsables).
42 De pequeños productores de perecederos o de los consumidores a los que afectaron con sus medidas
43 Es correcto porque ayuda a evitar la evasión, pero en este caso crítico constituye una traba para llegar a un acuerdo.
44 La disciplina fiscal es una obligación cívica, pero su control es resorte estatal. El uso de retenciones es un remedo de lo que se debería hacer. Hasta alegra a quienes piensan que afectan sólo al pedazo importado siendo la evasión en el mercado interno un mal aceptable porque nos e traslada a los precios.
45 Argentina vivió momentos críticos de hiperinflación, ese recuerdo se va a mantener en los que teníamos discernimiento en los ochenta. En ese momento parte de la inflación era generada por expectativas, el aspecto psicológico jugó tan fuerte como el económico. Hoy, a pesar de que hay superávit fiscal las expectativas inflacionarias son elevadas. Todos sabemos que el exceso de gasto genera inflación pero nada asegura que el aumento simultáneo de la recaudación (aún por encima del gasto, superávit) lo neutralice. Hay gastos inflacionarios y otros que no lo son (especialmente cuando estimulan la oferta). Justamente la generación de oferta suficiente es el remedio anti-inflacionario, y ello depende de la inversión productiva y ésta del ambiente de negocios (confianza, expectativas y estímulos) que son resortes de gobierno.
46 Entre otras cuestiones para utilizar un ejemplo relacionado con la crisis que motiva el documento, la Argentina se debe una política que transforme el modelo de exportación de forrajes baratos para alimentos de animales en el exterior por ventas al exterior de carne (de pez, aves, porcinos, ovinos, bovinos). Sólo se requiere poner los incentivos donde tengan que ir y hacer menos favorable lo que deja poco en el país, aunque eso signifique enfrentar a los grupos concentrados. Además es posible llevar el agua desde donde sobra adonde falta y poner en función productiva a algunas millones de hectáreas (hoy desérticas) sin afectar el ambiente. Esto podría hacer que el norte argentino se convierta en un lugar para vivir y disfrutar, parando las migraciones que salen de la miseria para ir a otra, con la sola esperanza de que los hijos se eduquen, tengan salud y con suerte, trabajo.
47 Las ciudades son invivibles, las rutas imposibles, faltan lugares para educar a los hijos, los hospitales públicos dejan mucho que desear, los ingresos atrasan frente a los precios.
48 Aconsejo leer detenidamente la denuncia realizada por Mario Cafiero, Ricardo Monner Sanz y Francisco Llorens relacionada con la liquidación menor que la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGPYA) realiza al productor mezclando Precio FAS y FOB y que generan ganancias extras en favor del oligopolio exportador.
49 No dudo que este trabajo me traerá dolores de cabeza. Que proyecto posiciones que afectan intereses diversos y que a muchos de los destinatarios no les gusta que se les marquen diferencias ni siquiera con voluntad de construcción. Me he ganado muchas enemistades por ser claro y frontal. Muchas mentes no consideran que se puede ser positivo al criticar; que el diálogo donde todos presentan sus puntos de vista y se tratan las diferencias en positivo es la forma de encaminamos hacia el amplio terreno de las verdades relativas. Los que nos pusimos viejos con dignidad; los que nos equivocamos tanto; los que todos los días estamos dispuestos a aprender cosas nuevas; hemos incorporado la sabiduría de reconocer lo poco que sabemos del vasto universo del conocimiento. Por eso es necesario ser humildes y sinceros, tratar de ver las cosas en su complejidad y no en sentido lineal y construir colectivamente para estar más cerca de lo correcto o por lo menos de lo conveniente para todos.
50 John Gray. Las dos caras del liberalismo. Paidos, 2001.


 

 
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