Ustedes, gorilas, existen desde antes.
Nacieron hace mucho, cuando el voto era un bien familiar.
Pidieron la cabeza de los anarquistas.
Se opusieron a los primeros sindicatos.
Y se sacaron fotos con la Infanta en el Centenario.
Comenzaron a proliferar con la Ley Sáenz Peña.
Se escandalizaron cuando “la plebe” radical arrastró la carroza de Irigoyen hasta la Rosada.
Ustedes, gorilas, se lo bancaron al Peludo porque era comisario y metió bala en la Semana Trágica.
Votaron por Alvear, que venía de Paris.
Aplaudieron el golpe del ’30.
Y cultivaron el fraude patriótico.
Los peronchos todavía no existían, pero ustedes, gorilas, ya estaban ahí.
Ustedes, gorilas, estaban con los aliados contra los nazis.
Pero no contaban a los rusos porque eran comunistas.
Y se hicieron los socialistas para oponerse a Perón.
Exorcizaron la Plaza el 18 de octubre.
Y después escribieron “Viva el cáncer” en las paredes.
Ustedes, gorilas, bombardearon Plaza de Mayo.
Cambiaron a Lonardi por Aramburu, “ni vencedores ni vencidos” por la Fusiladora.
Ustedes, gorilas, prohibieron a Hugo del Carril, aplauden “Las aguas bajan turbias” y tararean los tangos de Manzi.
Para ustedes, gorilas, Frondizi fue un gran estadista –le perdonaron su encuentro con el Che y aplaudieron el Plan Conintes.
Pero después apoyaron a Guido - porque el gran estadista estaba hecho un peroncho.
Ustedes, gorilas, apoyaron a Illia – porque era una tortuga inofensiva.
Pero cuando Illia se tomó la democracia en serio, apoyaron el golpe del ‘66.
Ustedes, gorilas – y algunos peronistas también – se babearon con el facho de Onganía.
Pero se acabó el amor cuando les cortó el pelo a sus hijos, en un coiffeur de seccional.
Ustedes, gorilas, son tan pero tan gorilas que preferían un Tosco revolucionario a un Vandor negociador.
Hasta que ustedes, gorilas, se asustaron con el Cordobazo.
Y entonces fue todo lo mismo, zurdos, peronchos, subversivos, disolventes, juventud, trapo rojo.
Ustedes, gorilas, son algo tan grave que ¡hasta hay gorilas peronistas!
Gorilas católicos, judíos, ateos, agnósticos, blanquitos, gronchos; hay gorilas homosexuales y gorilas machos re machos: ¡soy gorila y me la banco!
Pero no hay gorilas jóvenes: gorila se nace y los gorilas nacen viejos.
Hay gorilas de izquierda y de derecha.
El gorila liberal sueña una república de kelpers.
El de izquierda no sueña con la Revolución: quiere ocupar el lugar de los burgueses.
Ustedes, gorilas, amaron a Lanusse, aquel general que hacía terapia.
No votaron a Cámpora. Pero votaron a Perón porque estaban muertos de miedo.
El tirano prófugo, al final, les pareció un abuelo tierno.
Ustedes, gorilas, fueron comprensivos con López Rega y se cagaron en las patas cuando murió el General, se acuerdan?
Ustedes, gorilas, entre el golpe de estado y un llamado a elecciones, prefirieron a Videla...
Era mejor la dictadura que otro presidente peronista.
Mejor no hablar de ustedes, gorilas, durante la dictadura...
No escucharon. No vieron. No olieron.
Para ustedes, Videla fue Roosvelt y Massera fue De Gaulle. Galtieri les parecía Churchill.
Ustedes, gorilas, apoyaron a Alfonsín para ganarle a los peronchos.
Les importaba un pito el Juicio a las Juntas. Con la democracia se come, se educa y se derrota al peronismo.
Ustedes, gorilas cómplices, pactaron que no se revise la represión durante el gobierno de Isabel.
Ustedes, gorilas, apoyaron a Menem cuando demostró que era más gorila que ustedes los gorilas.
Y ustedes, gorilas, armaron la Alianza para ganarle a Duhalde – pero después lo llamaron para que los salve de los gronchos enfurecidos.
Ustedes, gorilas, comen chorizo light.
Desayunan con manteca de soja.
Toman el mate con sacarina y se babean cuando huelen un asado de obra.
Ustedes, gorilas, se masturban con la Coca Sarli.
Pero se exhiben con rubias anoréxicas, se casan con rubias teñidas y tienen amantes morochas.
Salen a bailar con chicos tecno, se divorcian de yuppies re wired y se casan de nuevo con el contador de papá.
Ustedes, gorilas, se quejan porque la cumbia retumba en el country.
Pero espían de lejos, babosos, la cintura ardiente de la negrita.
A ustedes, gorilas, ni siquiera la lucha de clases los explica.
No hay teoría de la historia que los comprenda.
Ustedes, gorilas, son un problema cultural.
Como el dulce de leche y los desaparecidos, ustedes son un invento argentino. Sólo existen en nuestro idioma: forúnculo en la lengua materna, ustedes, gorilas, son el cáncer de nuestra personalidad.
Ustedes, gorilas, se van a morir. Se van al infierno – como yo.
Pero no vamos a estar juntos.
Allá en las tinieblas hay un lugar especial. El último círculo es un reservado para gorilas.
Su castigo son ustedes mismos: se van a tener que aguantar unos a los otros durante toda la eternidad. (Como en la obra de Sartre, diría Lilita, que es muy culta.)
Yo, que no soy ni fui peronista, no sé a dónde me va a tocar. Pero al menos no tendré que bancarlos a ustedes.
(Una versión de este texto se publicó con un seudónimo en otra página).