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Las recurrencias económicas en la historia:
Los XXX del siglo XX vs. los X del XXI

Por Noel N. Lampert

Hacia mediados del 2009 terminó un Ciclo Juglar, el de la Crisis Financiera Global. Terminó también la fase Ascendente de un ciclo Kondratiev, comprendida entre 1991 y 2009.

El nuevo ciclo Juglar, que se conjeturaba sería corto y de menor nivel económico que el anterior, a poco de su andar, ya exhibe serios problemas, por las dificultades de los países grandes de la Civilización Occidental, y también otros que interactúan con ellos por remontar la cuesta, especialmente el gran nivel de desempleo remanente de la C.F.G.

Desde hace un poco más de un mes, los referentes de los países emergentes (ya son emergidos: China, Brasil) y de algunos de los grandes (Alemania) comenzaron a quejarse por la existencia de lo que llamaron “Guerra de Monedas” (o guerra de divisas). Precisamente cuando USA resolvió volver a imprimir dólares para impulsar un auge que disminuya su desempleo récord, con lo cual está practicando, una vez más, una devaluación de su divisa que le permitiría aumentar sus exportaciones, otros países, defensivamente, tanto de USA como de los demás, comenzaron también a devaluar.

USA se defiende de las acusaciones indicando que, si China no revalúa el yuan, no tiene otro remedio. China la acusa de no tener conciencia de su responsabilidad global en los mercados de capitales, y explica que su revaluación será gradual (“siéntate en la puerta de tu casa y verás pasar, algún día, el cadáver de tu enemigo”). China tampoco afronta sus responsabilidades globales, siendo, como es, la segunda nación económica (que se prevee alcanzará en pocos años una dimensión productiva aún mayor que la de USA). Esta guerra monetaria surge cuando se advierten los profundos desequilibrios entre USA y los dos mayores exportadores mundiales: China y Alemania. Los excedentes de ambas cubren anualmente u$s 476.000 millones (276 China + 200 Alemania), en tanto que el déficit probable de USA en el 2010 sería de u$s 466.500 millones (datos de Luisa Corradini en LA NACIÓN del 14/11). A medida que los demás países comienzan a defenderse, p. ej. Japón (compró u$s 18.500 millones en Septiembre para paliar el aumento del yen) y Corea del Sur (inyecta u$s 1.000 millones diarios para sujetar al won), procurando que sus monedas no se revalúen, sino todo lo contrario, volvemos a entrar en una época de Proteccionismo y Guerra Comercial, como en los años Treinta.

Es evidente que el peso de una E. Q. de u$s 600.000 millones por parte de USA (más de medio Billón u$s, ya había impreso u$s 1.875.000 millones en 2008/09 para salir de la C.F.G. y de la R.E.G.) es tan elevado, que tienen razón los demás países en ponerse nerviosos.

No es la primera vez que USA devalúa para mejorar su situación, sin importarle demasiado las penurias que puede provocar a los demás países, incluso a sus socios comerciales. Recordemos que una de las medidas de FDR cuando asumió la Presidencia en 1933, fue devaluar el 50% y confiscar el oro. También en 1971, Nixon obró unilateralmente y devaluó. En las siguientes décadas, en varias oportunidades se pusieron muy nerviosos los europeos, con el dólar en caída, a lo que USA contestaba que, si bien el dólar era su moneda, “es vuestro problema”, y los instaba a revaluar. Como ahora a China.

Lo que se teme ahora, por parte de los demás países, es volver a la situación de Proteccionismo-Autarquía-Devaluaciones-Aranceles, cupos y contingentes – y todo el arsenal de políticas que se denominó “para empobrecer al vecino” ocurridas en los XXX. Y eso terminó en Rearme y Guerra (“la guerra es la continuación de la diplomacia por otros medios”).

Evidentemente, la marcha histórica de la economía mundial exhibe recurrencias cíclicas. El gran economista sueco Johan Akerman (1) calculó en 140 años la distancia entre guerras importantes que modificaron la situación geopolítica. Por ejemplo, desde 1870, cuando Prusia derrotó a Francia y quedó como país hegemónico en Europa Continental, a la actualidad (2010), han pasado 140 años. Lo hicimos notar en nuestro artículo del 12/4/09 publicado en el sitio web de “pjgrupomayo.com.ar” (2). Crisis y guerras se van sucediendo.

A su vez, las grandes crisis financieras globales tienen entre sí una distancia de aproximadamente 75 años, como lo advertimos en nuestro artículo del 9/12/08 publicado en el mismo sitio(3).

Entre 1933, cuando USA abandona el patrón-oro, y 2010, donde USA inunda de dólares el mercado mundial, hay 77 años.

Estamos a merced de los ciclos?

Más allá de lo que ocurra ahora con la “guerra de las monedas”, buceemos en la Historia para apreciar cómo se gestaron otras etapas críticas, y qué ocurrió.

Manejémonos dentro de un período largo, como sugiere Johan Akerman(1) y apoya André Piettre(4), esto es, dentro de un Ciclo Plurisecular Akerman, de alrededor de 250 años, como lo propusimos en nuestra obra Ciclos y Crisis (5), donde situamos el más reciente C.P.A. entre 1776 y 2021. Lo damos por iniciado en el año de la Emancipación de las colonias norteamericanas, pero poco antes se había iniciado (1769, según Richonnier (6)) la Revolución Industrial, y enseguida se da la Revolución Francesa en 1789 (inicio de la Revolución Industrial para Kondratiev (10)).

El gran filósofo alemán Rudolf Steiner (7) advirtió, en la Historia Moderna, determinados “síntomas” que anticipaban, a observadores suficientemente capacitados (v.gr.Goethe), cambios históricos de significación.

Para él, hay un cambio radical en la conciencia de los hombres, que se refleja en el derrotero de los países europeos, hacia 1413, luego de una etapa que él llama greco-latina, iniciada hacia 747. Son 666 años de duración de ésta, lo que casi se corresponde con los aproximadamente 700 años de duración de los ciclos sociales, de Hoerbiger. Casi serían tres ciclos pluriseculares Akerman.

Entre 1492 y 1776 fechamos nosotros la duración del ciclo plurisecular Akerman previo al actual.

El cambio de ciclo provee, para Steiner, cambios situacionales acordes con el cambio de conciencia de la gente. De alguna manera, hay una coincidencia con el pensamiento de Toynbee(8), para quien la Cultura y la Religión eran “arquitectónicas” respecto de la Política, la que lo es respecto de la Economía, para Akerman(1).

Para Steiner, el síntoma de los cambios que se desatarían en Europa a partir del siglo XV era el afloramiento del impulso nacional. Van apareciendo las “naciones” en los siglos sucesivos, y van otorgando sentido de pertenencia a sus habitantes. Refiere, por ejemplo, que en Francia el impulso nacional fue capaz de liberar al pueblo francés de la autoridad papal, que fue la que reorganizó a Europa luego de la caída del Imperio Romano Occidental. Estas pulsiones nacionalistas condujeron a la Guerra de los XXX años, que consolidó, con la Paz de Westfalia en 1648, a Inglaterra y Francia como sucesoras de la hegemonía española en el continente. A su vez, éstas entraron en conflicto para deslindar un solo Hegemón (Inglaterra).

Las dos grandes guerras europeas del siglo XX también fueron caracterizadas como una rediviva Guerra de los XXX años (1914/45) por Eric Hobsbawm (9).

Volviendo a Steiner, él sugiere como principal síntoma de los cambios históricos en Europa en los siglos XIX/XX la aparición del socialismo, nueva pulsión individual de los habitantes del continente, que a su vez aparejaría nuevos conflictos. En su captación del corazón de las amplias masas medias y bajas, no vacilaron en denominarse “socialistas” incluso quienes decretarían las más fuertes dictaduras (serían “socialismos de Estado”): fascistas, nazis, y otros cultores de sus métodos.

Entrando a la segunda década del siglo XXI, la magnitud del desastre financiero incoado por los banqueros angloamericanos y sus émulos de distintas etnias, que con el ajuste que está dispuesta a realizar Europa (y también una USA de mayoría republicana en corto tiempo. . . ¿O nos olvidamos de lo que hizo Volcker en 1979?), provocará que aumenten las masas de población que preferirían un vuelco al socialismo. No dejarán de apreciar que quien comparte la hegemonía política con USA es China, que ejerce en la práctica un socialismo de Estado similar al de la URSS en tiempos de Stalin.

O sea que, más allá del conflicto geopolítico entre algunos países, y de los manejos financieros de algunas naciones, hay un conflicto larvado, dentro de ellas, entre poseedores y quienes se sienten desposeídos, tanto más desposeídos luego de tremendas crisis con destrucción de riqueza social, por parte de determinados poseedores (o sus administradores, los banqueros), y cunde la pregunta clave: ¿Porqué los frutos de la Tierra no son de Todos los hijos de Dios?

Y además hay un problema que cruza el “territorio” de ambos conflictos (el geopolítico y el social): ¿Con qué recursos se habilitarán nuevas “puertas” en la Historia, esto es, Inversiones que permitan alcanzar nuevas cotas en el Desarrollo Humano y Social?

Veamos. Se teme que los ‘X del siglo XXI se parezcan a los ‘XXX del siglo XX. ¿Qué hay de parecido en ambas instancias?

Michel Richonnier(6) llamó a la fase Kondratiev(10) descendente 1921/45: “La gran deflación del siglo XX”. En nuestro artículo del 30/11/09 (11) donde seguimos con su modelo, advertimos que la fase descendente Kondratiev iniciada en 2009 será la de “la gran deflación del siglo XXI”.

Todas las políticas de ajuste conducen a la deflación. Ya Inglaterra y Europa se han manifestado por esa preferencia, especialmente Alemania, aterrorizada por su “hiper” de los años ‘XX. Si los republicanos vuelven al poder en USA, ejercerán una opción análoga. China, curándose en salud, previendo recalentamientos económicos, y sin querer revaluar el yuan, sube tasas de interés. El efecto es siempre evitar la inflación mediante el enfriamiento (la paz de las sepulturas).

Veamos qué pasó en los XXX: En nuestro libro citado en (5), pasamos revista a las opiniones de importantes autores, no sólo a los aquí citados Akerman, Richonnier y Hobsbawm, sino también Paul Kennedy, John Kenneth Galbraith, y, especialmente: Maurice Niveau(12), a quien seguimos en su análisis.

En los años ‘XX, USA ya era el centro de las finanzas mundiales, relevando a Inglaterra. Pero su política era distinta, no intentaba ser rectora (como ésta en la larga época del patrón oro) sino que aprovechaba para realizar grandes negocios con cuantiosos préstamos, especialmente a Alemania (hacia 1930 había llegado a u$s 17.000 millones en sus préstamos a Alemania y otros países europeos, cuando su cifra de Inversión bruta interna era equiparable: u$s 15.800 millones en 1929). Pero la Gran Crisis de 1929 paró ese flujo incesante, cuando más lo necesitaba Europa, sobre la cual también se derramaron los efectos de la Depresión. Alemania había salido de su “hiper” de los ‘XX, y, con el concurso de los préstamos americanos y europeos, realizaba grandes inversiones, especialmente en la industria pesada. Estaba volviendo a ser la Nº 1 en Europa (y Nº 2 en el mundo, detrás de USA, como ahora lo es China). V. Vázquez Presedo(13) menciona que se repetía lo sucedido antes de 1914, donde Krupp tenía proyectos de desarrollo que colisionaban con los de Vickers y Creusot, lo que motivó presiones de la alta banca internacional, alineada con Inglaterra.

Alemania tuvo razón en sentirse “cercada” antes de ambas guerras. No sólo era el cerco geopolítico territorial. Tampoco se la invitaba asiduamente a la mesa donde Inglaterra y Francia se dividían las colonias mundiales. Tampoco se le permitía levantar demasiado la cabeza como Poder Industrial si necesitaba de ellas recursos financieros (Inglaterra dominaba las finanzas mundiales antes de la 1ª guerra mundial, a Londres acudían las inversiones de todo el mundo, y las asignaba según le conviniese).

Se acaban los préstamos. En 1931 Inglaterra y en 1933 USA salen del patrón-oro, en tanto Francia y Alemania aún lo toman en cuenta, con lo que, lamentablemente, “ganan” deflación. USA inicia las restricciones arancelarias con la Ley Smoot-Hawley de 1930. Inglaterra también acude al aumento de aranceles de importación y a medidas para-arancelarias. Cae drásticamente la producción mundial, aumentan los parados (Entre29/33, la producción se reduce 50% en USA, la de bienes de capital –75%, en el mundo la inversión cae 55%, quiebran más de 5.000 bancos (regionales, sobre todo) en USA, llegan a 13.000.000 los desempleados en USA en 1933). En 1932 USA aún tiene u$s 5.000 millones de oferta de préstamos a Europa. Disminuye la Demanda Global, caen los precios industriales y agrícolas. Se extiende el Proteccionismo y se hunde el sistema monetario internacional. La Conferencia de Londres en 1933 muestra un rotundo fracaso en cuanto a las posibilidades de cooperación internacional. Cunden convenios bilaterales (el primero en Oslo en 1930) y en 1932 Inglaterra firma con sus ex-colonias los acuerdos de Ottawa que determinan “la preferencia imperial”.

Todos devaluaron y comenzaron a “vivir con lo nuestro”. Las experiencias de Mussolini e Hitler, y el sesgo imperial japonés, precipitaron nuevas alianzas, basadas en el resurgimiento del poderío de sus países y el pleno empleo para sus habitantes, con el recurso del Rearme. También USA, luego de una corta crisis en 1937/38, mejoró su performance con el aumento de la actividad industrial debido al Rearme de sus Aliados (a los que proveyó de armamento y medios de transporte) y el propio, cuando el golpe japonés y las incursiones de los submarinos alemanes la obligaron a ello.

No pudo haber entendimiento para evitar esa 2ª Guerra Mundial. Pero hubo cooperación luego de ella. USA volvió a ayudar a Alemania para su reconstrucción, con lo que advinieron “los XXX gloriosos” según Jean Fourastié, los años de expansión 1945/1973 (al final barridos por las medidas de USA en 1971 y el embargo petrolero árabe a partir de 1973).

Del desastre de los XXX, que llevó a la 2ª Gran Guerra, se salió con una acción concertada. Los enemigos de ayer se sentaron a la misma mesa y se crearon las condiciones para “un nuevo comienzo”.

¿Cómo salir ahora de la “guerra de las monedas” y lo que sobrevenga a continuación, SIN UNA GUERRA? 

Las crisis globales también son guerras, también ocasionan víctimas. Una deflación cuasi-global provocaría una formidable Depresión, que ocasionará tantas víctimas como una guerra (probablemente habría entretanto algunas guerritas localizadas).

¿Quién querría una guerra? China no la necesita (aún). Europa no la volvería a hacer. Tal vez sí una USA donde volviese el poder de los republicanos. ¿Con qué fondos? No los tiene.

Además USA necesita fondos para lanzar la 4ª Revolución Industrial. Podría pactar con China un negocio de “capital + industria”.

Las grandes masas poblacionales del mundo ya no pueden depender, para su evolución económica, de la cristalización de lo que fue “el sueño americano”. Pueden ser cooptadas para el socialismo, distinto en cada lugar, democrático como los nórdicos europeos, estatal como en China.

La 4ª Revolución Industrial debería defender al Mundo del Cambio Climático, sobre todo con energías alternativas, y debería dotar a los individuos (sobre todo a los jóvenes) de cada vez más (a menos precio) artilugios para la ecuación trabajo-diversión que se va imponiendo.

¿Con quién chocaría un vuelco de las prioridades globales hacia la coordinación internacional de la 4ª Revolución Industrial?:

  1. con los nacionales de países impotentes para proveer masa crítica y además atados por prejuicios a la continuidad del impulso nacional, como dice Steiner, o sea atrasados en siglos al impulso socialista. Por ejemplo, los países contestatarios que podría liderar Irán.
  2. Con todos los estamentos económicos o financieros que rehusen la regulación. La masa de “negocitos” no debe erosionar la tremenda masa financiera que se requerirá para lograr semejante Cambio en Paz.
  3. Con aquellos políticos, como los republicanos de USA ó los ultra-fundamentalistas (Ahmadinejad, Bin Laden) que no se diferencian de los monarcas “por derecho divino” de la antigüedad.

1 + 2 = 3


 

(1) Johan Akerman – Estructuras y Ciclos Económicos (Aguilar, 1962)
(2) Noel N. Lampert – El análisis de la secuencia crisis-guerra-crisis en los ciclos largos Kondratiev (www.pjgrupomayo.com.ar, 28/7/09)
(3) Noel N. Lampert – Una introducción al estudio de la periodicidad de las crisis financieras. (www.pjgrupomayo.com.ar, 17/3/2009)
(4) André Piettre – Las tres edades de la economía (Rialp, 1962)
(5) Noel N. Lampert – Ciclos Económicos y Crisis Financieras (Edic. Cooperativas, 2 tomos, 2008/09)
(6) Michel Richonnier – Las metamorfosis de Europa (Espasa Calpe, 1985)
(7) Rudolf Steiner – Síntomas de la Historia Moderna (Antroposófica, 1987)
(8) Arnold Toynbee – Estudio de la Historia (Emecé, 1968)
(9) Eric Hobsbawm – Historia del Siglo XX (Crítica, 1998)
(10) Nikolai D. Kondratiev – Las ondas largas de la economía (Revista de Occidente,traducción de su artículo en alemán de 1926)
(11) Noel N. Lampert – Análisis y conjeturas sobre el nuevo ciclo Juglar – el modelo de Richonnier (www.pjgrupomayo.com.ar, 13/4/2010)
(12) Maurice Niveau – Historia de los Hechos Económicos Contemporáneos (Ariel, 1968)
(13) Vicente Vázquez Presedo – Crisis y Retraso (Eudeba, 1978)

 

 

 
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