|
|

La reciente corrida cambiaria
Por Rafael Levy
|
 |
Enviar a: |
|
|
- La decisión de las autoridades nacionales de incrementar los controles a la venta de divisas el mes pasado, desató una serie de ideas referidas al mercado cambiario a las cuales considero necesario aportar otras, como las que van a continuación, luego de un repaso de las principales medidas y de lo ocurrido en el pasado algo más lejano.
- El problema pareció empezar a tener entidad y generar medidas de contención de la demanda de moneda extranjera hacia mediados del mes de octubre pasado, cuando las autoridades del Banco Central de la República Argentina -BCRA-, comenzaron a emitir diversas comunicaciones del tipo CAMEX, referidas al mercado único y libre de cambios: al sólo título de ejemplo, en el transcurso de cuatro días de octubre, fueron editadas la “A” 5235, 5236, 5237, 5239, 5240, 5241, etc.
- Sin embargo, en Argentina la insuficiencia de divisas en el mercado no es un asunto nuevo sino que se encuentra imbricado con la estructura económica existente y con la tipología de bienes que integra nuestra canasta de comercio exterior.
A ello corresponde agregar la “impericia” en el manejo del mercado cambiario realizada en varios casos por las autoridades de turno, dando lugar a una profundización de dicha insuficiencia forzando ajustes probablemente innecesarios o beneficiosos para agentes especuladores.
- En lo referente a nuestra estructura económica, la formalización conocida como “stop and go” sintetizó el discurrir de la evolución económica argentina vinculada a su sector externo, produciendo la sucesión de períodos de bonanza y crisis, de suficiencia e insuficiencia en la disponibilidad de divisas.
Aparte, es conocida por el estudiante de economía la existencia en nuestro país de un coeficiente de elasticidad ingreso de las importaciones mayor que la unidad, a veces mucho mayor, que permite estimar el momento en que se produciría la escasez cambiaria luego de la abundancia.
- Esto, reconocido para el pasado, también estuvo presente en los últimos años cuando, junto al crecimiento importante de nuestros saldos exportables, una más fuerte corriente importadora está teniendo lugar, al punto que motivó a las autoridades a establecer diversos tipos de limitaciones a su ingreso: la secuencia de volúmenes comerciados se describe a continuación:
| |
En MM de U$S |
|
| Año |
Export. |
Import. |
|
| 2008 |
70.0 |
57.5 |
|
| 2009 |
55.7 |
38.8 |
|
| 2010 |
68.5 |
56.5 |
|
| 2011 |
80.8 |
71.7 |
estimado |
- Por diferencia, podrá verse la disminución de saldos de la balanza comercial (en 2009 mejora por la recesión general), así como estimar, a partir de la tradicional negatividad de los saldos de la cuenta de servicios y rentas, la declinación de los resultados de la cuenta corriente, esperándose para 2012 un saldo nulo o levemente negativo en ella.
- Ahora bien, en lo relativo a la “impericia”, basta mencionar la inocencia mostrada en el pasado por autoridades monetarias y cambiarias al confiar en la disponibilidad circunstancial de un volumen relativamente importante de reservas internacionales, como forma de hacer frente a posibles aumentos especulativos de la demanda.
Esta “confianza” en su disponibilidad fue históricamente creciente con el predominio doctrinario de la corriente monetarista, también sugerente de la disponibilidad de préstamos ante cualquier necesidad de reservas.
- Si nos circunscribimos al período comprendido desde el advenimiento de la democracia, pueden recordarse varios casos (por ejemplo, uno durante el alfonsinismo y dos durante el menemismo) de autoridades del BCRA que postularon su confianza en el “colchón” de divisas de que disponían y que también contemplaron su evaporación en el término de una semana; obviamente, todo ello sin olvidar las formalizaciones operadas mediante préstamos del Fondo Monetario Internacional –FMI- y las más notables de ellas como el “blindaje” y “mega canje”.
En esta última quedó en evidencia a nivel popular que la operación en concreto fue para asegurar la salida de capitales privilegiados por razones de amistad e interés.
Tomando la serie histórica mensual de reservas internacionales del BCRA, puede verse que, en los seis primeros meses de 1989, el nivel pasó de 4979 a 2718 millones de dólares (caída de 45%); mientras que en los cinco primeros meses de 1995, la misma variable pasó de 17823 a 11630 millones de dólares (caída de 35%); en los nueve primeros meses de este año, la salida alcanzó a 18351 millones de dólares (aproximadamente 64%) según informa el diario Página 12, el 02 de diciembre, magnitud ésta que decidió a las autoridades del BCRA a frenar la corrida.
- Desde mediados de 2002 se inicia un ciclo inédito en la experiencia argentina de acumulación de reservas internacionales como resultado de una conjunción de factores, fuerte crecimiento de la demanda de productos primarios (básicamente soja), avances en la tecnología productiva, incorporación de agroquímicos y altos precios de los productos resultantes de la incorporación de importantes masas de recursos financieros a sus mercados.
Excepto el momento del pago al FMI, prácticamente se presenta un continuo ascenso en sus montos y alcanza su pico hacia mediados de 2010 cuando se superan los 51000 millones de dólares; el monto podría haber sido muy superior a no ser por las enormes fugas operadas en los últimos años.
Al mismo tiempo, la existencia inicial de un tipo de cambio adelantado permitió reiniciar una etapa sustitutiva de importaciones que reforzó el proceso acumulativo.
- En un principio, el gobierno se mostró altamente satisfecho con el nivel alcanzado, dado que daba cuenta del éxito en la manera de administrar las divisas a la vez de la inserción en una fase ascendente de un ciclo largo y sostenido de crecimiento económico, no circunscribiéndose a una mera recuperación de niveles de pre crisis sino a una genuina expansión de la actividad económica a ritmos sin antecedentes.
La fase permitió al gobierno desarrollar una política económica progresista forzando al blanqueo de amplias capas de trabajadores, con mejoras salariales directas y otros aspectos redistributivos del ingreso, realizando profundas reformas en la asignación del gasto público.
- Sin embargo, algunos aspectos que fueron descuidados comenzaron a resentir la fortaleza de la política aplicada, como es el caso del tipo de cambio y la demanda de importaciones derivada de la estructura económica reprimarizada heredada de la última década del siglo anterior.
Desde la salida de la convertibilidad el tipo de cambio –TC- fue originalmente adelantado, luego, el manejo de la política cambiaria se apoyó más en el tipo de cambio nominal –TCN- que en el real –TCR-, lo que implicó apreciación de la moneda.
La situación de este año refuerza presiones devaluacionistas: si bien éstas están presentes en todo mercado cambiario que opere con TC administrados al estilo argentino, adquieren mayor entidad en la medida que se verifica cierto retraso en el mismo que es lo que ha ocurrido: el cuadro siguiente muestra los valores máximos a fin de alguna semana del año, del TCN
| |
$/U$S |
| 2002 |
3.57 |
| 2003 |
3.33 |
| 2004 |
3.07 |
| 2005 |
3.03 |
| 2006 |
3.10 |
| 2007 |
3.12 |
| 2008 |
3.45 |
| 2009 |
3.81 |
| 2010 |
4.00 |
| 2011 |
4.29 |
- La demanda de importaciones fue siendo estimulada por la intensa reactivación económica operada (elasticidad ingreso mayor que la unidad) y por la apreciación cambiaria ya mencionada, llevando a la disminución de los saldos positivos de la balanza comercial y acercando el momento de su posible desaparición e incrementando la fuga de capitales y la toma de posiciones en moneda extranjera, lo que adelantaría el momento de una cuenta corriente del balance de pagos negativa.
En respuesta a estas circunstancias el gobierno fue tomando diversas medidas con el objeto de contrarrestarlas, medidas que comenzaron con la limitación de algunas importaciones o su habilitación condicionada a alguna exportación a realizar por el agente importador, seguida de otras que perfeccionaban el mecanismo ahorrador de divisas, como las mencionadas al comienzo de este artículo, que demandaban el cumplimiento de varias condiciones para la formación de activos externos por residentes.
El cuadro de medidas también incluyó la anulación de los regímenes especiales de liquidación de moneda extranjera derivada de exportaciones, que gozaban las empresas petroleras y mineras, que creaban notables asimetrías con restantes actividades productivas; incluyó solicitudes a filiales de multinacionales de retrasar la remisión de regalías, intereses y utilidades y, finalmente, la obligación de empresas aseguradoras de fondear ciertas operaciones en nuestro país.
- No por demoradas las medidas dejaron de ser acertadas.
La orientación de las autoridades del BCRA apunta a abastecer de suficiente oferta al mercado cambiario a la vez que reducir a términos genuinos su demanda, en una línea que lo iría acercando a un estado de “control de cambios”.
En opinión de quien escribe estos párrafos, la experiencia histórica vivida en nuestro país por el mercado de divisas da cuenta de que la moneda extranjera es un bien escaso, a pesar de momentos de plétora como los de los últimos años, por lo que caben las generales de racionalizar la disponibilidad de ella mediante la fijación de algún criterio ordenador.
La Argentina ha tenido en el pasado períodos de control de cambios, en las etapas iniciales del modelo sustitutivo de importaciones; quizás no debiera ser tan estricto como lo ocurrido en el pasado lejano, debido al tamaño de las reservas actuales.
Aunque inicialmente impuesto por gobiernos conservadores, hoy en día seguramente generará rechazo en pensadores de provenientes de dicha raíz, seguramente por estar actualmente muy vinculados a los intereses del sector monetario y financiero, lo que era más tenue en 1931.
- Los rechazos serán en razón de las posibles ineficiencias en la asignación del recurso moneda extranjera, lo que también implicaría transferencias intersectoriales de ingresos y otras posibles situaciones inequitativas, pero la racionalización de la disponibilidad de divisas se hace necesaria.
Bajo estas circunstancias se torna necesaria una explícita definición de un perfil productivo a alcanzar, del cual ya existen ciertos lineamientos como el caso del impulso a lo científico técnico, que postula el gobierno, así como al desarrollo industrial y la ocupación de mano de obra.
- La asignación de divisas en función de decisiones tomadas por las autoridades económicas, hace importante la definición y transparencia de los criterios de prioridad que se establecerán.
También habría un rechazo de tipo cultural, obviamente de la cultura de un mercado como el del pasado reciente fuertemente influido por corrientes especulativas; ¿habrá transferencias de ingresos no deseadas? es probable, como también han ocurrido y en mucha mayor medida durante la vigencia del anterior modelo de absoluta libertad de movimientos de la cuenta capital, que generó oposición al empleo de reservas para el pago de fracciones de deuda porque se deseaba mantener el volumen de reservas en prevención de una corrida cambiaria que lo vaciaría, obviamente realizada por especuladores.
- Como párrafo final, haremos alusión al tema de limitar la remisión de utilidades. En estos términos citaremos ideas de la economista británica Joan Robinson, la que, desalentaba procesos de desarrollo económico basados en aportes de las multinacionales, justamente por la escasez de divisas que el modelo tendía a generar (piénsese solamente en las empresas que demandan divisas para su remisión de utilidades, sin que fueran capaces de generarlas).
La reinversión para ampliación de sucursales extranjeras, según la autora, se hace a un alto costo, en base al usufructo de prebendas concedidas al momento de su ingreso inicial “el capital nuevo creado en el lugar es propiedad legal de la compañía extranjera y tiene que pagar dividendos a los accionistas extranjeros.”1
Lo que en la práctica tendería a rediscutir la nacionalidad de las reinversiones de empresas extranjeras.
Joan Robinson, Libertad y Necesidad; Siglo XXI, México DF, 1970.
|
|
|