La política social que caracterizó al peronismo fue, en sus inicios, la integración a través del trabajo. A nivel del imaginario colectivo era precisamente ese el valor y desde allí surgían las diferentes formas de organización. El "Estado", tal como se entendía en ese momento, ya no existe.
A lo largo de un proceso de modificaciones internas y externas hemos llegado a un "Estado" que se transforma en técnico-administrador y en consecuencia la política social se modifica y es caracterizada por la fuerte impronta de la reducción presupuestaria, la descentralización y la focalización, en contraposición a las políticas universales que caracterizaban al "Estado de Bienestar".
La política social es definida entonces como compensatoria de los desajustes planteados por los cambios a nivel de la "Política Macroeconómica".
El "Estado" se retira de alguna de sus funciones y se despliega una corresponsabilidad de diferentes sectores que colaboran con el "Estado" desde lo técnico hasta lo financiero, desde lo barrial hasta lo internacional. Se produce así lo que llamamos la tercerización en el espacio de lo social.
De esta manera se ha transformado el espacio de lo social en un complejo entramado asistencial de planes y proyectos que ocupan este nuevo espacio que antes ocupaba el estado.
Estos "Estados" de la post-modernidad han sido redefinidos y han entrado en desprestigio y descrédito en su accionar, transformándose en administradores, no en gestores de integración y mediación de los cambios que se imponían desde la lógica globalizadora.
Es importante a mi entender considerar este proceso de cambio en las consecuencias que ha provocado en los sujetos y en las comunidades para reveer de aquí en más cómo continuar.
En la Edad Moderna el "Estado-Nación" ejercía una determinada significación simbólica que daba lugar a la convivencia de los sujetos. Las instituciones eran parte de un todo en el que se construían.
Se podían pensar como estables y continuas, la llegada del mundo post moderno con sus cambios trae una alteración de ese orden que suponíamos durable y es sustituido por un mundo en el que aparecen palabras como "eficiencia y eficacia".
Cada institución se transforma así, en un proceso abrupto en un mundo en sí misma, porque el fantasma que aparece es que si no se pertenece a ellas el destino es la "exclusión". La "exclusión" no es un lugar es, el vacío. De esta forma las instituciones en lo interno se transforman en autoritarias y en lo que hace a su vida de relación proceden de manera anárquica.
Los "Estados - Nación" entran en crisis y ese llamado "Estado de Bienestar" que caracterizaba la modernidad no puede cumplir con sus postulados fundacionales. Se impone una lógica que manejan otras racionalidades que impactan en la vida cotidiana.
La "Institución" se transforma no en un sentido con otros, una co-construcción de identidades, sino en lo que da sentido por sí, porque fuera de ellos no es posible existir.
Intra institución los códigos se manejan con una lógica de absolutismo porque se trata precisamente de la sobrevivencia. En este marco las diferencias se convierten en insalvables no en material de diálogo con otros, porque precisamente "no hay otros".
La "Institución" sin una idea de "Nación" no puede concebirse a sí misma. Lo público privado, lo privado público.
Las "Instituciones" al decir de Ignacio Lewcowicz se transforman no en "un lugar que garantice la subjetividad sino en algo que alberga la experiencia sin sentido".
El "Estado" comienza a retirarse de las funciones que lo caracterizaban y quedan tercerizadas o fuera del ámbito de su incumbencia.
El orden que caracterizaba la organización social y por tanto también la cotidianeidad comienza a tener signos de desintegración.
El "Estado" así concebido daba a lo institucional garantías. Se transforma esto en un nuevo escenario en el que rige otra lógica, imperando la inseguridad, la incertidumbre.
Esto de que hablo se refiere fundamentalmente a la incertidumbre existencial, cómo va a ser mi vida de aquí en más siendo que se van produciendo cambios estructurales básicamente alrededor del trabajo.
La identidad que había sido construida sobre esta base y que las formas de organización incluían la participación a partir de estos ejes ya no lo hacen, implicando un padecimiento para el que está incluido como para aquel que ya perdió ese espacio y que no ve posible la recuperación.
Esta figura de la que hemos venido hablando es designada como "Fenómeno de Exclusión" al que habría que evitar por cualquier medio. El espacio intermedio transicional no existe, las cadenas los lazos interinstitucionales no están.
La necesidad de supervivencia del campo institucional como ya explicité anteriormente las transforma en únicas, porque fuera de ellas existe esta experiencia de vacío. Desde allí cada una legitima toda acción.
Las conductas se transforman en defensivas y lo que es diferente es un posible agresor.
La lógica del mercado "Costo-Beneficio" inunda de significaciones. La imposición de este discurso no arma lazos, solo rige la competencia y la consecuencia es la violencia cuando no media algo que de cuenta de esa posibilidad de lazos.
La destrucción de ésto y de proyectos compartidos interrumpen las prácticas colectivas.
La marginalidad y la pobreza se instalan en estas proporciones nunca vistas, y nos es extraño, nos sorprende. Irrumpe el no lugar.
El campo social se transforma en datos estadísticos de aquí el sujeto pasa a ser objeto y ya lo que caracterizaba su existencia queda en un "sin sentido".
Esta cuestión que parece caracterizar nuestro tiempo poblado paradójicamente de desesperanza y que a pesar de cambios todo vuelve a quedar en una rutina en la que no se vislumbra que las reglas de juego puedan ser sustituidas por otras que tengan que ver con otro modo de convivencia humana en el que sea posible la inclusión y la dignidad.
Se hace necesaria la revisión de lo institucional como lugar de encuentro y garante de la existencia propia y de otros. De allí que una de las propuestas es precisamente la evaluación cualitativa de los grupos vulnerables y la reconsideración de la política social como integradora.
Precisamente lo que caracteriza la existencia humana es su particular dependencia e interdependencia, para crecer y en esto la psicología tiene mucho que aportar, necesita tanto la comida como el vínculo: si en la implementación de los programas se define hambre solo como comida, de allí no devienen sujetos.
La planificación de la política social hoy implica la necesidad de la palabra, de múltiples actores para recrear y transformar prácticas colectivas de salida de esta crisis.
Si bien puede haber coherencia en los planes nacionales que tendrán que continuar por un tiempo y habrá que ir evaluando, nuestro eje tiene que ser el trabajo con los grupos familiares para lograr sujetos activos en la definición de sus destinos y no destinatarios de planificaciones que desconocen los territorios en los que se ejercen.
Para esto se necesita un Estado-gestor que se pregunte y que pregunte: sólo así aparecen las respuestas. Quizás de este modo la consecuencia no sea la protección y levantar murallas sino el diálogo. La desigualdad no comprendida genera violencia y la solución nunca es la represión.
Nos es claro que, a lo largo de la historia, así como el ser humano es capaz de construir del mismo modo es capaz de lo contrario Es en este momento donde es necesario generar nuevos acuerdos que garanticen la convivencia para todos y que este "para todos" sea a través de proyectos compartidos.
Por último, quiero referirme a un sector que a mi entender se encuentra hoy en situación de mucha desprotección: nuestros jóvenes; cuya su opción, según García Canclini, aparece como automarginándose subsumidos en un mundo de violencia y droga.
En relación a este tema, quisiera incorporar una reflexión que tiene que ver con: "pensar en ellos es pensar en proceso, es pensar en nosotros, en nuestro descrédito, en nuestras dudas sobre el futuro y en el poco lugar que creemos hoy tener".
En el caso de los jóvenes es particularmente importante la vivencia de integración, ante la desintegración de sus grupos familiares y la historia de vulnerabilidad que es previa, para en realidad poder encarar cualquier acción que tenga que ver con una alternativa diferente para sus vidas.
A todo esto, habría que agregar las nuevas formas de información/ desinformación de las que los jóvenes son uno de los principales destinatarios, y que lejos de generar conocimiento acerca de sí mismos básicamente generan desinformación que sustituye lazos próximos.
Consideramos importante un mapeo del malestar social local para comenzar la articulación y planificación de diferentes propuestas que tiendan a reconducir este vacío del orden imperante.
Nuestro gran desafío hoy es salir de la pobreza, y esto implica no sólo la posibilidad de trabajo sino también que la reconversión de la situación de daño pueda ser revertida para que esta inclusión en el espacio laboral sea posible.
Hoy las grandes discusiones acerca de la implementación de planes va dirigida a la discusión acerca de si corresponde una política de ingreso ciudadano, la revisión de las políticas focalizadas y la política de carácter universal.
De cualquier manera, a mi entender, habrá que fijarse la perspectiva de planificaciones estratégicas, con objetivos inmediatos, a mediano, y a largo plazo.
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