En vísperas de las elecciones legislativas de octubre próximo encontramos que debemos definir temas candentes, que están siguiendo un tratamiento post-default, pero que exigen una adecuación a las modificaciones que en la globalización vive el entorno nacional.
Cual es la agenda de la economía nacional que exige una definición rápida y programada:
- El tema del papel de las empresas privatizadas y la regulación estatal de los servicios públicos.
En este ítem se encuentra el debate sobre las tarifas y el equipamiento. Tanto el retraso de los valores de los servicios como la necesaria nueva inversión para sostener la calidad de la prestación tiene que ser producto de un acuerdo con las empresas. Esto atañe un reajuste acorde con la evolución de la inflación, que a su vez contemple una política salarial adecuada al comportamiento de los bienes de la canasta familiar.
Dentro de esta regulación de la tasa de ganancia empresarial, juegan las valuaciones de costos post-pesificación, y el cuestionamiento de la propia forma contractual de privatización de los servicios.
No esta claro si el tema es solamente superficial y responde a una fijación de precios o va más allá, sugiriendo y efectuando una política económica de reprivatización de las empresas, con un reemplazo de los capitalistas inversores, tanto en cuanto a origen, europeos vs. Americanos, como a los asociados locales.
- El tema de la adscripción a un mercado de libre comercio ampliado. El MERCOSUR sufre retrasos en sus definiciones. A la fecha no se saldo el vínculo con la Unión Europea, y tampoco se avanzo en la institucionalización de las formas de integración.
Las posiciones de Brasil y de Argentina no son coincidentes respecto al grado de apertura comercial con terceros países, especialmente con la UE, lo que lleva a acuerdos bilaterales que no contemplan las necesidades del mercado integrado.
Brasil prefiere avanzar con la UE, con los países del Asia, como China y la India, y con Rusia, hacia una ampliación de sus intercambios, mientras que Argentina aparece en los escenarios internacionales como más proteccionista de su mercado interno.
También es relevante la proximidad de la Cumbre Hemisférica, en donde la presión de EE.UU. por reducir el papel de Brasil en América del Sur es significativo.
Para el Departamento de Estado volvió a ser importante conseguir un mercado de libre comercio ampliado al conjunto continental. De allí las declaraciones para incluir en el temario el ALCA remozado. Para ello previamente, se vienen cerrando acuerdos de libre comercio con Centro América, con Colombia, Ecuador y Perú, y últimamente aproximaciones importantes con Paraguay y Uruguay, esto últimos integrantes del MERCOSUR. Es de destacar que ya existen de tiempo los acuerdos de libre comercio con México, parte del NAFTA, y con Chile de forma bilateral.
Argentina quedo posicionada en las discusiones del grupo preparatorio, en temas que centran el debate en la mejora del nivel de vida de los sectores paupérrimos y en el carácter del desarrollo económico, quedando sin resolver el papel del ALCA y de los tratados de libre comercio.
Estos elementos de la agenda económica acompañan los criterios aún no resueltos respecto al tratamiento de la deuda con los organismos financieros internacionales y la búsqueda de una nueva arquitectura del sistema financiero internacional.
Todo este herramental de problemas en las relaciones económicas internacionales, desnuda la importancia de la economía en los momentos de definición política. El debate por la centralidad de lo política en la implementación de las soluciones de economía obligan a respuestas claras y representativas de la identidad nacional en esta etapa de la globalización.
La carrera comercial se acompaña en la agenda por el despliegue de una presencia militar y política de parte de los EE.UU. que se contrapone con el comportamiento de Venezuela y en menor grado de Brasil, respecto a los temas que abordamos de la economía y sobretodo de la gobernabilidad en el continente.
La reunión preparatoria de Washington en la primer semana de octubre, y la construcción final de la agenda de la Cumbre ejemplificaran los grados de autonomía que pueden existir en las definiciones de la política y la economía en los próximos años para los países de América del Sur.
|