Introducción.
La rapidez en la toma de decisiones en el último trimestre del 2005 de parte del vértice político del gobierno permitir percibir el intento de diseñar una construcción que sostenga con cierta permanencia la formulación de un nuevo paradigma económico.
Los sucesos del cotidiano son contradictorios y no definen claramente ese proyecto nacional tan deseado y voluntariamente demandado por la sociedad Argentina.
La esperanza de sostener una tasa de crecimiento del producto de carácter significativo por un lapso prolongado de años, por ejemplo de valores cercanos a los dos dígitos, sería una meta prioritaria. Las condiciones internacionales parecen ayudar a conseguir esta meta.
Frente a este panorama de crecimiento factible en los próximos tres años, lo que se presenta nuevamente en la clase dirigente es de que forma se salda la deuda interna con los diversos sectores de nuestro pueblo.
La instalación con permanencia del modelo regresivo desde el punto de vista de la distribución del ingreso, que surgió en la segunda parte de la década de los 70, no se modifica fácilmente, si no cambian formas estructurales de nuestra economía.
El problema de la instauración de esos cambios tiene que ver con la voluntad política de realizar la construcción de otra sociedad, con vínculos más solidarios entre los sectores productivos y con el reconocimiento de las necesidades sociales como eje prioritario de expansión y desarrollo económico.
El diagnóstico y la identificación de los núcleos sustantivos de producción son entonces una prioridad para el diseño de nuestro futuro. La compulsión e improvisación son malas practicas para definir correctamente las ventajas comparativas que se pueden obtener y no frustrar las posibilidades con sucesos efímeros y no sustentables en el tiempo.
Pasemos al análisis del costo de la producción para prever la evolución de la situación económica y obtener pautas prospectivas de acción.
Costo de la producción.
a) El salario.
El proceso de producción en nuestro país se encuentra fragmentado y diferenciado por sectores, y dentro de los mismos por industrias.
Esta diferenciación es importante tenerla identificada en el espacio local y regional, porque son diversas las condiciones de producción, su impacto en el costo global y el margen de beneficio de cada unidad económica.
En rasgos generales se puede manifestar que en el último período, desde la pesificación y salida de la convertibilidad a la fecha, el vínculo entre salario, tipo de cambio y tasa de interés permite un margen de beneficio empresarial protegido y sustentable. (ver en este mismo número el artículo de Mario Lorenzo Perón)
El paso del tipo de cambio fijo de 1x1 entre peso y dólar estadounidense, al 1x3 genera un colchón frente a la valorización paulatina de los precios relativos que todavía permite un excedente acumulable tanto para el capital privado como para el erario público.
Este tipo de cambio lo tenemos que ver como un sostén de los rasgos de violencia social de la moneda sobre el salario, en los hechos simbólicos es la representación de lo salvaje del uso del trabajo en esta etapa de la globalización capitalista.
Dichos rasgos tienen para el conjunto de los trabajadores la imposición de un sesgo financiero sobre el comportamiento productivo. La desvalorización del trabajo, tanto como proveedor de iniciativas empresariales, como de reproductor de la dignidad del trabajador.
En el comportamiento puramente financiero especulativo, se pierde vía el movimiento de la tasa de interés, la posibilidad de un desarrollo industrialista, que agregue valor a la materia prima y que incorpore al sistema nuevas industrias.
La consolidación del sistema de endeudamiento y especulación con tasas de interés superiores a la media de la tasa de ganancia industrial, lleva a promover la concentración del capital y una distribución del beneficio desigual entre los empresarios productivos y el sector financiero.
Para que la ganancia empresarial en la producción y los servicios, supere la colocación en los valores y títulos retribuidos por el abanico de tasas de interés, es necesario entonces un diferencial de precios que justifique la ganancia productiva.
El costo pasa entonces a ser la variable codiciada para la obtención de dicho margen de excedente superior a la media de las tasas de beneficio. Las barreras a la entrada a los diversos sectores o industrias tienen que ser disminuidas, para motivar la inversión productiva y generar el corrimiento de expectativas de corto plazo hacia formas más sustentables y de menor volatilidad.
Para ello el componente del salario pasa a ser determinante en la obtención de un beneficio extraordinario. El bajo salario se instala entonces como eje del modelo, reemplazando la barrera financiera y dejando la relación entre tipo de cambio fijo y tasa de interés, como elemento secundario de la forma de acumulación.
Cuando nos referimos a salario bajo, esto no significa el dogmatismo de considerar una restricción única en el salario real, sino el efecto colateral que acompaña la sumisión del trabajador a condiciones sociales de explotación extrema.
El bajo salario implica precariedad en el trabajo, con ingreso mayoritario a la masa laboral bajo la forma de contratos "basura", sin aportes jubilatorios, ni vacaciones, carentes de estabilidad y proclives a prolongaciones en la intensidad de la jornada vía la extensión de la misma de manera absoluta (más de 8hs. efectivas de jornada cotidiana), o por la extensión del rendimiento aumentando el ritmo y la intensidad en el gesto y en la expresión psico-fisiológica del trabajador en el puesto de trabajo.
Esta realidad social, se acompaña por un abanico amplio de diferencias regionales de salarios y condiciones de trabajo, en donde un principio de aristocracia obrera se manifiesta en tanto con el corrimiento de precios relativos entre el 2002 y el 2005, los sectores sindicalizados en algunos gremios sustantivos, consiguieron aumentos significativos.
Estas diferencias, son importantes al interior del abanico de salarios local, pero no cambian el papel en las diferencias nacionales de salarios, en donde la traducción a moneda clave (dólar estadounidense) permite un valor internacionalmente bajo que se acerca en promedio al de los países asiáticos, como Vietnam, China, o la India.
El otro elemento significativo, es la permanencia de una masa de desocupados de carácter disociado respecto al proceso de producción inmediato. Esta el sector más numeroso que forma la tradicional composición de un ejercito de reserva, que influye en la posibilidad que cada nuevo puesto de ocupación, se cubre con un trabajador sometido en su reivindicación por la miserable retribución y la dificultad de movilidad social del conjunto de la masa de asalariados.
Junto a este grueso de desocupados, se encuentra el sector marginado de la sociedad con desocupación crónica. Esta masa poblacional, ya esta fuera de la búsqueda laboral, y su comportamiento cronificado impacta en el imaginario del conjunto de la población pobre y ubicada socialmente por debajo del índice mínimo de reproducción.
Esta marginalidad al mercado de trabajo, permite incrementar el grado de explotación de la población ocupada, con terror a ser expulsado del trabajo y caer en este submundo de violencia y carencia de dignidad. (ver en este número los diversos artículos sobre violencia y marginalidad: de Eugenio Semino, Elina Mecle y Maria Graciela Garcia)
El modelo de bajo salario se acompaña de una particular inserción de la nueva inversión en el proceso de valorización del capital. El sector empresarial que expande su inversión productiva, orienta la misma a la obtención de un sobre beneficio, acorde con una explotación que supera la norma histórica.
La obtención de las reivindicaciones tradicionales del movimiento obrero argentino, queda relegada a la necesidad de ocupación y de obtención de ingreso familiar genuino. La empresa pequeña y mediana, o el microemprendimiento familiar son proclives a mantener esta forma de explotación.
La expansión de la ocupación en los últimos dos años, se basa en esta forma de retribución, y ello impacta en el futuro del modelo de desarrollo.
Modelo que posee también, un segmento productivo cuyo sustento es una tasa de explotación basada en productividad y que puede pagar altos salarios.
Estas industrias, son aquellas que se encuentran insertas en la globalización y requieren alta capacidad tecnológica, al igual que una formación de recurso humano de excelencia.
El beneficio excedente de las mismas, tiene más que ver con la obtención de dichos niveles de productividad, accediendo a contratar mano de obra, que tiene un alto salario local, pero que internacionalmente es bajísimo en términos relativos. Generalmente este sector empresarial se encuentra altamente concentrado y centralizado, con estrechos vínculos con el sistema financiero local e internacional y sin dificultades de obtención de financiamiento para proyectos grandes de inversión. (gasoductos, transporte, turismo, mineria).
El obtener un diferencial de tasas de beneficio entre espacios de acumulación nacional, facilita la motivación de la inversión productiva, comparado nuestro país con otras naciones, y nos condiciona otros aspectos importantes macroeconómicos.
b) Las tarifas de servicios.
En el corrimiento de los precios relativos que se produjo fuertemente en el último período anual, quedaron rezagados los que representan a los servicios.
La presión a mantener el nivel de tarifas con un retraso respecto al resto de las retribuciones, permite que el costo de los servicios, se encuentre bloqueado en un período prolongado de tiempo.
La acumulación, tiene entonces esta motivación, que se facilita por la contradicción en la interpretación de la juridicidad de las privatizaciones, y la correspondiente ambigüedad en la aceptación de las modificaciones de precios estipuladas en el acto original de traspaso de la propiedad.
La forma reguladora del Estado, juega a tener estrangulado el sector servicios, lo que impacta en el mantenimiento, reposición y modificación del equipo instalado, y en la nueva inversión en bienes de capital.
Si la restricción productiva se mantiene en el tiempo, en el mediano plazo, surgirá la imposibilidad de sostener este retraso en las tarifas. Esto obligará a revisar el criterio privatizador de la propiedad del Estado, y a formular un nuevo período de estatización de los bienes públicos.
c) La valuación de los activos existentes y la reposición del capital.
Es relevante en este plano considerar la correcta valuación del capital instalado, en el campo de las empresas de servicios. La actualización de dichos activos, puede en el tiempo considerar un elemento exógeno al capital, como puede ser el condicionamiento que surge de la forma de propiedad prorrateada, como si fuera una reposición de maquinaria. Para explicitarlo de otra forma, que tasa de retorno contempla el paso de una empresa del Estado a capital privado (década de los 90), y que tasa incorpora la factibilidad de una estatización en la década actual.
El proceso de concentración y centralización del capital, tendría entonces un componente interno, que si bien tendría que operar y gestionar con la lógica empresarial propia a la globalización, podría cambiar de metas y orientar la inversión hacia un núcleo duro definidor de la matriz productiva catalizadora del proceso de acumulación nacional.
En ese contexto también se tiene que visualizar la temática de la infraestructura regional, en cuanto a que su expansión integrada en un mercado ampliado, puede constituir la puesta en valor de potencialidades dispersas y componer un camino crítico de la inversión con miras a una acumulación regional e internacional. El transporte y la movilidad de las mercancías y personas se modifican sustancialmente si lo llevamos desde el lugar de producción al del consumo. En ese contexto la red de gasoductos y oleoductos, los ferrocarriles y pasos de frontera, las vías navegables, pasan a tener un papel destacado en la reducción de costos para una inversión productiva que supere ampliamente a los rendimientos especulativos financieros.
El costo hundido que afronta la nueva inversión y la reposición del capital, tiene que poder absorber desde la amortización de las maquinarias, hasta los coeficientes que surgen del sostenimiento de las condiciones del medio ambiente, del desplazamiento del hábitat rural y su reemplazo por las condiciones de urbanización, hasta las modificaciones de tiempo y calidad en la circulación de los factores de la producción.
d) Capacitación de la mano de obra y desarrollo científico técnico.
Este ítem es clave, para dar impulso y sostener el crecimiento. El modelo a bajo salario, carece de posibilidades de motivar a la nueva inversión para una cadena de producción integrada, si una sociedad no tiene los cuadros técnicos capaces de conducir un proceso de cambio tecnológico en la estructura de producción y servicios.
La educación en todos los niveles, tiene que ser prioritaria, para poder en el mediano plazo, abastecer la reposición del capital humano, y dar impulso a nuevos procesos técnicos. La tecnología adecuada al crecimiento de un sistema económico fragmentado y diverso, necesita de una planificación del desarrollo, para no tener que ir siempre en retardo con respecto a la lucha por la generación de nuevos productos en el mercado de competitividad globalizado.
El costo de educación e investigación, tiene que ser asumido como una nueva inversión, de manera a poder evaluar y cuantificar el impacto en la tasa de beneficio que provoca tener una masa crítica de trabajo intelectual disponible localmente.
Los costos del retraso tecnológico con relación a la atracción de la inversión productiva, tienen que ser contemplados como perdidas para la obtención de divisas genuinas a través de la colocación de productos y bienes en el mercado internacional, al igual que carencias en la satisfacción en la demanda local, cuando la calidad del producto no responde a las exigencias de la estética de satisfacción del consumidor.
Las nuevas tecnologías permiten también desarrollar procesos de innovación aplicada que dan pié a la concreción de industrias de punta y a solventar inversiones productivas generadoras de un beneficio extra en la valorización del capital avanzado.
Conclusión.
En el corto y mediano plazo, próximos tres años, los desafíos del poder político, son los de profundizar las condiciones para que el modelo se torne sustentable. Las facilidades de este esquema actual macroeconómico, en caso de no cometer errores sustantivos en la gestión de las variables, son que permite un crecimiento de amplio espectro, con una tasa de beneficio empresarial, protegida por el mercado ampliado y el margen del tipo de cambio.
Esta tasa de beneficio, contempla un margen propio a una renta diferencial, que proviene de los costos contenidos por un proceso basado en bajo salario y retribución retrasada a los componentes de la producción y los servicios.
Sostener esta forma de valorización del capital avanzado, se consigue si la contención social, permite un proceso de subordinación y sometimiento del trabajo al capital, con baja conflictividad en el núcleo duro de producción de la ganancia.
A su vez la generación de una matriz de infraestructura amplia, que pueda levantar las barreras a la movilidad regional de los factores de la producción, con una salida desde el Atlántico hacia el Pacífico, y una expansión con baja incidencia del precio de la energía y del transporte, pueden sostener aún más esta renta diferencial en la producción.
La problemática financiera tiene que ser reducida en su incidencia para estrangular las posibilidades de inversión productiva, de allí que quizás el nuevo paradigma debe contemplar un cambio profundo del papel del Estado.
En ese marco la estatización de ciertas empresas claves en la concentración del capital, puede aparecer como necesaria, siempre que no se violente la forma de acumulación. Esto puede significar una forma mixta de propiedad del capital, así como una gestión compartida entre Estado y privados, siempre que el objetivo sea la ampliación de la matriz de industrias industrializantes del sistema.
En este contexto, la distribución social del ingreso es el punto focal, que no se puede soslayar, si deseamos mantener una masa de población digna y conciente de su posibilidad histórica de desarrollo. Para ello la justicia social tiene que ser el contenido sustantivo del nuevo paradigma a construir, para poder darle a la política económica una mirada ética y un compromiso solidario y colectivo.
Bibliografía:
La búsqueda de un paradigma.
Grados de libertad de la política económica argentina. 2000-2005.
Mario E. Burkún_Guillermo Vitelli. Prometeo Libros, Buenos Aires, 2005.
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