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La nueva ley de educación: El cambio posible
Por Lidia Henales

 

Un par de semanas antes del multitudinario acto en Plaza de Mayo el gobierno nacional ha lanzado una convocatoria destinada a la participación de amplios sectores para la posterior redacción de una nueva Ley de Educación. La misma seria presentada ante el Congreso Nacional, antes del fin de clases, en Noviembre de 2006. Reemplazará, por tanto, a la hoy vigente Ley Federal de Educación de los años 90.
El poder ejecutivo ha establecido los siguientes ejes en el documento que sirve de base al debate que conduciría a la elaboración de la nueva Ley de Educación:

  • Garantizar que todos tengan acceso y permanezcan en el sistema educativo.
  • La buena calidad de la educación es un derecho de todos.
  • Garantizar el derecho a ser reconocido y respetado en su lengua y en su cultura.
  • El derecho a una educación a lo largo de toda la vida.
  • El derecho de la familia a participar en la educación de sus hijos.
  • El docente como sujeto de derecho: garantizar condiciones dignas de trabajo, de formación y de carrera.
  • Garantizar el derecho de los alumnos a tener escuelas en condiciones materiales dignas.
  • El derecho de todos a participar del desafío educativo.
  • El derecho de todos a conocer y dominar las nuevas tecnologías de la información.

Según el decreto presidencial, la consulta y los debates serán orientados por el Ministerio de Educación a cargo del Lic. Filmus.
En el mismo se prevé la puesta en marcha de "jornadas de reflexión y discusión" en las escuelas para recabar las propuestas de maestros, de no docentes y de padres.
Se realizarán encuestas de opinión para conocer las ideas de un número importante de ciudadanos. Además, a través del portal Educ.ar del Ministerio se puso en funcionamiento una página para acceder tanto a los materiales producidos como a la agenda de reuniones públicas.

Según el cronograma oficial, esta etapa no debería llevar más de cinco meses. En Mayo se harían las de consultas a instituciones y especialistas; en Junio, el debate, encuestas y jornadas en las escuelas; Julio seria el mes de sistematización de los aportes; Agosto, el de una primera redacción del proyecto; nuevas consultas se harían en septiembre y la redacción final y elevación del proyecto al Congreso en octubre.

El Ministerio nacional deberá coordinar la consulta y los debates con el Consejo Federal de Educación, órgano creado por la Ley Federal, mas específicamente por la Comisión de Ministros recientemente creada en el ámbito de dicho Consejo. Dicha Comisión tendrá como funciones “convocar al conjunto de los actores del sistema educativo: organizaciones gremiales docentes y no docentes, de padres, de estudiantes y de asociaciones vinculadas tanto a la educación de gestión estatal como privada, etc”, según el decreto presidencial. Al mismo tiempo deberá “convocar a importantes actores sociales comprometidos con la realidad educativa: representantes de los medios de comunicación, del mundo del trabajo y la producción, las Iglesias, las organizaciones no gubernamentales y los movimientos populares”.

Está previsto que el documento base, ya elaborado, llegue a las escuelas y a los educadores. A tal efecto se prevé la puesta en marcha, de manera concertada con todas las jurisdicciones educativas, de jornadas de reflexión y discusión en los establecimientos educativos con el objetivo de recabar las opiniones y propuestas de los docentes, no docentes y padres para la elaboración de la nueva norma.

La participación del Poder legislativo en esta etapa, aparece se plantea como otra instancia de consulta. Se dice que “Se procurará asimismo un intenso intercambio y comunicación con las comisiones de educación del H. Congreso de la Nación con la finalidad de que el debate tenga una alta presencia en el ámbito del Poder Legislativo y el Proyecto de ley llegue al Parlamento como producto de un fuerte consenso”.

En cuanto a la participación de las universidades el documento explicita que “el mismo objetivo se perseguirá en la sede del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología procurando la participación de las universidades nacionales y universidades privadas, otras instituciones académicas y expertos del país y del extranjero. Se ha previsto también la administración de encuestas de opinión de amplia difusión para llegar a un alto número de ciudadanos, de establecimientos y de docentes de todo el país” El portal de Internet teóricamente deberá tener:

  1. Un documento que presenta un diagnóstico sobre los problemas principales de la educación argentina (la fragmentación del sistema educativo, la calidad, la deuda social) desde donde se articula el desafío de los puntos a transformar: la necesaria jerarquización del Nivel Inicial, la relación del Estado con la educación, la democratización de la organización administrativa, la definición de una política integral para los docentes y la definición de líneas de trabajo en relación con los medios de comunicación y con la sociedad del conocimiento, entre otros.
  2. Textos de expertos
    Voces de autores en las distintas especialidades educativas que vuelcan conceptos, ideas y experiencias para alimentar el debate.
  3. Textos de instituciones
    Documentos de organismos y asociaciones con representatividad en la sociedad y trayectoria en el ámbito educativo.
  4. Foro de Debate.
    Hasta el día en que se escribe este artículo, 22 de mayo, lo único que existe es el punto 1, es decir el llamado Documento Básico.
    El proceso de consultas, debate y estudios preliminares debe hacerse dentro del plazo de 180 días.


La primera reflexión que naturalmente se hace es si es posible hacer un debate que implique a todos los actores sociales citados (organizaciones gremiales docentes y no docentes, de padres, de estudiantes y de asociaciones vinculadas tanto a la educación de gestión estatal como privada, representantes de los medios de comunicación, del mundo del trabajo y la producción, las Iglesias, las organizaciones no gubernamentales y los movimientos populares) en ese plazo.

Este proceso de debate convoca a las mismas personas y entidades que el Congreso Pedagógico Nacional, llevado a cabo durante el gobierno de Alfonsín, cuyas conclusiones fueron plasmadas en la Ley Federal que se trata de reemplazar. La diferencia es que ahora el plazo es mucho más exiguo. Seguramente se tuvo en cuenta que el Congreso Pedagógico, si bien fue recibido con mucho entusiasmo en un principio, vegetó después en la brecha que se abrió entre los actores sociales y el lenguaje de los “expertos”. Ese escollo aparecerá nuevamente ahora y es importante que el Ministerio lo maneje adecuadamente.

Lamentablemente en Argentina la pereza intelectual y la falta de anclaje con la realidad se disfrazan o esconden detrás de una jerga “profesional” que sólo complica aún más la búsqueda de soluciones.

La experiencia de los 80 nos demostró cómo un llamado a la participación terminó siendo “copado” por los sectores que tenían de antemano organización y teoría en el campo educativo: los sectores católicos y la “izquierda académica” que se convirtió en una nueva versión de la “intelligentzia” que también alguna vez describió Arturo Jauretche.

Otra reflexión que rápidamente inspira la lectura del Documento es que los puntos antes señalados son tan generales que no pueden generar un gran debate. Varios de esos ejes reiteran lo que es vigente por la Constitución y que nadie saldría a discutir en voz alta.

La lectura mas detallada de los puntos en el Documento Base explicita un poco mas las cosas y proporciona cierta carnadura para el debate. Como una primera aproximación quisiera señalar los puntos que me parecen más importantes:

  1. Se busca ir hacia una estructura unificada en el país. Esto es fundamental. La descentralización intempestiva de los 90 se hizo siguiendo la lógica del Ministro Cavallo, que quería desprenderse lo más pronto posible de las escuelas e Institutos que dependían de la Nación. Con el argumento proporcionado por las conclusiones del Congreso Pedagógico acerca de dar más ingerencia a las provincias y “federalizar” el sistema educativo, se desguazó la estructura de la instancia nacional. Esto fue gravísimo, especialmente para la Educación Técnica y la Formación Docente, tanto en lo referido a los Institutos donde se forman los docentes de primaria y secundaria como a la capacitación de los profesionales en servicio. Creo que hoy en día son las áreas educativas que hay que reformular con mayor urgencia. La aparición de la nueva Ley de Educación Técnica hace pensar que el ministro Filmus coincide en buena medida con esta apreciación.
  2. Garantizar buena calidad implica reformar periódicamente los contenidos. Aunque parezca una verdad de Perogrullo, en la Argentina de las últimas décadas se descuidó totalmente este aspecto. Se perdió tiempo y dinero en “capacitar” docentes en cosas como la polémica entre Piaget y Vigotzky pero se descuidó el tema de contenidos. De hecho, en la práctica, los contenidos quedaron a cargo de las editoriales. De acuerdo al libro que el docente o la escuela elija, ese será el contenido curricular real para el alumno. El libro, además, suple la falta de formación de los profesores en las Ciencias Básicas (Matemáticas, Idioma, Sociales y Naturales), deposita una enorme parte del trabajo de aprendizaje en la práctica fuera del aula, lo cual aumenta aún mas las dificultades de los chicos y jóvenes que no tiene un medio propicio al estudio. Los escritores de las editoriales, en la búsqueda de clientela, han llegado a realizar combinaciones absurdas de conocimientos que no favorecen ninguna función cognitiva sino que complejizan innecesariamente el aprendizaje.
  3. Fortalecer el rol educativo de los medios de comunicación. Es un punto de la mayor importancia y de tratamiento absolutamente urgente. Los intelectuales durante años trataron de ignorar la importancia de la televisión y ella se convirtió en el principal educador del país. Los conductores y actores marcan mucho mas a nuestros chicos que los libros, la escuela y según el sector social del cual hablamos, mas que la familia. Entender esto es también garantizar mayor equidad en la educación. Los niños y jóvenes de sectores favorecidos reciben estímulos intelectuales y culturales diversos, otros chicos sólo tienen la televisión acompañando la educación que reciben en familias a menudo devastadas por la pobreza. Además de reconocer la importancia de este tema hay que ver la enorme dificultad que presenta. En el documento se habla de Televisión Educativa y de Educación a Distancia. Si bien reconozco que estos aspectos merecen que se tomen en serio alguna vez en nuestro país, me parece que las estrategias deben ser mas amplias, muy originales y cautelosas ya que aquí mas aún que en otros campos, se va a cruzar con estrategias y motivaciones de empresas privadas. De nada serviría tener un “Canal culto” si nadie lo ve y el resto de la tele sigue banal, deformante, discriminante.
  4. Hay muchos otros puntos en el Documento ofrecido que merecen un análisis más pormenorizado. Esta es una primera aproximación al tema. Entre esos puntos se destaca el de “garantizar la igualdad de aprendizajes”, desafío muy difícil por cierto y que merecería un artículo especifico.

No quiero terminar sin hacer referencia a un tema que me parece central. En la convocatoria al debate se dice que la nueva Ley “como en el caso de la Ley 1420, debe interpretar con realismo la situación de la que partimos y delinear con imaginación y creatividad la estrategia educativa para la Argentina que queremos...”.
Se trata de un gran objetivo. Creo que hay que reflexionar con serenidad y realismo acerca del mismo.

Como es sabido la Ley 1420 se inscribía dentro de un Proyecto de País que se expresa de diversas maneras en las concreciones de la llamada”Generación del 80” y en textos fundacionales como los de Alberdi y Sarmiento. Es claro que en ese momento había un proyecto de país. La clase dirigente del mismo lo había establecido una vez terminada la guerra civil (unitarios y federales), producida la revolución tecnológica que para Argentina significaron los frigoríficos y ferrocarriles. Es una Ley que responde a la necesidad de integrar al aluvión inmigratorio de fines del siglo XIX y principios de XX. Se modela un sistema educativo que tendrá un extraordinario éxito: hacia 1950 el país tenía un índice de analfabetismo menor que la de la mayoría de los países del mundo, mucho menor que la de los países de donde provenían los inmigrantes europeos. La educación primaria y secundaria era de excelencia y las universidades nacionales argentinas meta deformación para estudiantes de todo el mundo hispano parlante.
Las editoriales argentinas abastecían también el mercado de ese conglomerado cultural. La influencia de la cultura argentina era enorme y el país se transformó además, en referente de la Educación Técnica o Tecnológica a partir de esa fecha con la creación de las ENET, la UTN etc.

El sistema educativo había logrado amalgamar culturalmente a la inmigración, sobre la base de un sistema homogéneo en todo el país. Hoy ese sistema se ha deshecho.
Acercándonos al Bicentenario, Argentina se está recuperando de una de sus peores crisis. Su sociedad está fragmentada, los sucesivos fracasos, como el de la Reforma Educativa de la pasada década, han desgastado las palabras, han vuelto descreídos a una buena parte de los habitantes y confundido al resto.
El entusiasmo de la Plaza de Mayo tal vez sea una muestra de que estamos generando un nuevo proyecto de país. Sin duda la voluntad está en la conducción del Ejecutivo Nacional. Sin embargo creo que la serenidad y la cautela son buenos compañeros del entusiasmo. Tenemos un Poder Legislativo y Judicial nacionales en lo que pocos argentinos confían. Otro tanto sucede con las instancias provinciales y municipales.

Ya no llegan los barcos llenos de inmigrantes esperanzados. Lo que recibimos básicamente, es el porcentaje histórico de hermanos de los países limítrofes que llegan con el mismo desaliento, con la falta de capacitación y hasta de nutrición que vemos en esos compatriotas a los que la inmoralidad de nuestros dirigentes llevó a la pobreza y la indigencia.

Creo que estos son tiempos de repararación, tiempos en los que hay que restañar heridas, achicar la injusticia y ser prudentes.

Ojalá generemos un debate que nos lleve a una Ley de Educación que sirva para largo tiempo. Si no podemos, creo que, de todas maneras, será muy bueno y la Historia resaltará el valor de los que logren, por lo menos, sacarnos de este hondo pozo oscuro, lleno de injusticia e ignorancia, de quienes mitiguen la sensación de esfuerzo inútil que millones de personas del campo de la Educación sienten hoy en día.

Un cambio es posible, el proyecto parece recoger la experiencia de las “reformas” arbitrarias de otros tiempos. Los argentinos, una vez más han demostrado su enorme capacidad de crecer y crear en las peores condiciones. Ahora nos falta demostrar además del coraje y el entusiasmo, la sagacidad y la prudencia que haga más sólido aquello que construyamos.

 

 

 
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