Inversión y Producción en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Parte 1
Hoy vamos a trabajar lo que serían propuestas para la Ciudad, o sea, más focalizados en el tema local en relación con lo que hablamos en la clase anterior.
Primero vamos a partir de una aproximación a lo que es la actividad de producción que tendría que tener la Ciudad. Desde el punto de vista del diseño de la política económica, la Ciudad tendría que tener un área que se dedique a la planificación del objetivo económico de la Ciudad, donde englobe bajo su dirección todo lo que es Presupuesto y Hacienda y, al mismo tiempo, a las otras áreas que tendrían que tener sus objetos de planeamiento: (Planeamiento Urbano, Planeamiento Ecológico, etc.). Esta forma institucional tendría que orientar proyectos de ciudad a largo plazo.
Normalmente en las actividades productivas, se parte de lo que sería la “monoproducción”, o sea una actividad o una rama que identifique a las grandes ciudades y valorice el capital, al estilo de las colonias antiguas. En el caso de las grandes ciudades, sobre todo aquellas que tienen elementos que atraen al público, se trabaja con el tema del turismo.
Por ejemplo, si la Ciudad de Buenos Aires fuera una especie de isla del Caribe desde el punto de vista del imaginario de la inversión productiva, tendría que desarrollar una de las ramas (la del turismo en las grandes ciudades). Si tomamos a la ciudad como elemento aislado, como una isla, como un ghetto de organización, todo monocultivo en determinado momento tiene mucha atracción de inversión y en determinado momento la pierde, salvo que tenga una base de sustento histórica muy fuerte, como el caso de Roma, Florencia, Nueva York, París o la Ciudad de México.
En nuestro caso, este monocultivo, atrae mucho en el momento en que nosotros tenemos el “colchón” del tipo de cambio local respecto de la moneda de cambio internacional; o sea, si nuestra ciudad es muy barata en términos internacionales, hay mucha atracción turística y hay mucha inversión en el espacio turístico. Cuando la ciudad se transforma en una ciudad cara, solamente esa atracción turística queda para lo que llamaríamos el consumo permanente, o sea una elite que, suban o bajen los precios relativos, consume lo mismo. El turismo del día a día viene, y en este momento hay mucho en nuestra ciudad, porque el tipo de cambio atrae mucho: la gente joven y el miniturismo de la región del interior del país o de los países limítrofes, están muy atraídos por el valor de la ciudad de Buenos Aires.
El otro elemento que normalmente acompaña el desarrollo de las grandes ciudades, sobre todo en la globalización, es el de las ciudades que se dedican a brindar servicios. Los servicios tienen diversas características: unos serían servicios intermedios que hacen a la actividad turística, que a veces cuando se desarrollan mucho terminan siendo una industria paralela, como una industria cultural.
Por ejemplo, uno de los servicios que a Cuba o a Nueva York les trae muchas divisas es la realización de Congresos. Son lugares donde, con una actividad que se desarrolla de manera permanente, hay una atracción de divisas que entra por una actividad específica (los Congresos) y entra también por la difusión de las personas en cuanto al turismo. O las industrias culturales, como los grandes espectáculos, los museos, actividades plásticas y otras actividades que, de alguna manera, instalan esta situación. Ciudades como París están dedicadas o tienen una gran capacidad de absorción en ese tipo de circuitos de turismo o de industrias culturales. Otro tipo de servicios más tradicionales, en el caso de la Ciudad de Buenos Aires, es el tema de la City de valores y de funcionamiento bancario. En el caso de Argentina, la concentración del movimiento financiero se ha dado siempre en la City de Buenos Aires. Solamente la valorización que se produce en un cuadro de calles muy reducido, da un esquema de valorización muy importante.
Después aparecen las otras actividades que se pueden desarrollar en las grandes ciudades. Las ciudades, en el sector servicios, han comenzado a desarrollar servicios que tienen que ver con la producción; en general con alta tecnología: software, capacidad informática, telecomunicación, sistema de redes, los backup de las grandes empresas, etc. En ese plano, Buenos Aires no está claramente identificada. Para nosotros esa podría ser una de las ramas donde focalizar el desarrollo de los servicios y, también puede considerarse alguna rama de la telecomunicación. La instalación de este sector de industrialización tiene que ver también con la modificación de la urbanización, o sea, se instala en algunos elementos que tengan impacto en el área metropolitana, en el resto del país o en el mundo, porque serían industrias más globalizadas. Generalmente se hacen “polos tecnológicos” o “tecnopolos”, como se han desarrollado en Japón y en Holanda. Nosotros intentamos hacer algo parecido en la década del '90 en el Municipio de San Martín, en el Gran Buenos Aires, donde, de alguna manera, entre la Universidad y los distintos centros tecnológicos, hay una especie de “tecnopolo”.
La ciudad podría tener un lugar así si se desarrollara adecuadamente en algunos espacios. En cierta época ( '94 – '95 ) se discutió sacar el Regimiento Nº 1 y lograr un “tecnopolo”; se planteó también hacerlo en el espacio entre la ESMA y la UBA, en la zona norte de la ciudad. Habría que buscar algún otro espacio, podría ser en la zona sur, donde se pudiera desarrollar un elemento que aplicara la innovación científica y tecnológica de punta al sector empresarial, en directo; un espacio orientado desde lo público y con inversiones privadas. Algo parecido a lo de las industrias culturales con los museos - privados y públicos- pero desarrollados con ciencia y técnica. O sea que la ciudad científica y tecnológica no quede en una “isla” alejada de la actividad productiva, que haya una imbricación y que tenga un espacio físico donde objetivamente ahí se convaliden de distintos lugares, no de la ciudad exclusivamente sino en lo regional. Podría engancharse con algo parecido a lo que tienen los brasileños en las zonas de Campina, que lo han llevado a las afueras de San Pablo, o sea generar algún centro de industria.
El otro punto que me parece importante analizar es si salimos de esa “isla”, de esas actividades que pueden hacerse casi autónomas y nos focalizamos en un sistema productivo más amplio, que sería el esquema de propagación de la actividad productiva de la ciudad hacia el conurbano, hacia el área metropolitana. Un enganche entre ambas actividades. Ahí habría que vivir una transición, que puede ser muy corta si el país crece rápido, donde indefectiblemente se irían centralizando en la ciudad las actividades productivas y de tecnología más limpias (PYME) y en el conurbano se irían estableciendo las industrias más polucionantes y más pesadas - desde el punto de vista de la mano de obra y la maquinaria- pero que tuvieran interrelación. Una especie de centro y periferia, en donde la actividad de mayor desarrollo, la venta, la comercialización y el centro administrativo de la actividad sería en la ciudad y la parte de industrialización más dura sería en la periferia. Esto permitiría identificar ‘intrafirmas’, o sea entre empresas, la actividad de un lugar y generar así, de alguna manera, un proceso donde no estuviera tan fragmentada ni desfocalizada un tipo de actividad en el conurbano y otro tipo en la ciudad; hacer avanzar el tejido industrial (en el sentido amplio del término) en un área más amplia, en un área metropolitana. Esto después se podría propagar desde el área metropolitana hacia el interior de la provincia y le daría sustentabilidad a largo plazo; porque cuando se cambia el ciclo o el modelo económico, las ventajas que tiene un monocultivo en un lugar desaparecen y queda vacío, no sostiene. Es decir que, si en algún punto se modifica el tipo de cambio o cambia la atracción de la ciudad desde el punto de vista turístico, ahí quiebra esta zona dedicada a esa actividad o bien, se cae la actividad de innovación tecnológica porque la atracción se corrió de lugar, ya que es muy rápida la rotación de esa rama y cambia de centros en función de la capacidad del capital humano, de la inversión productiva o de la utilización de esa tecnología, entonces queda vacío el lugar de la ciudad. En cambio, cuando la actividad es consistente en un conjunto y hay interrelación, puede ocurrir una gran crisis y se sostiene y logra más permanencia. Cuando uno habla de lugares con monocultivos (por ejemplo el azúcar en Tucumán o en Cuba) y cae esa actividad, se queda pendiente de la ayuda externa. Para evitar eso tiene que haber un sistema productivo integral.
El otro elemento es considerar que por la existencia misma histórica de la economía de la ciudad, el nivel salarial de la ciudad en la distribución del ingreso es superior al del conurbano; entonces de alguna manera la ciudad atrae. Aunque se caiga en crisis y el nivel salarial sea muy bajo, el salario indirecto de la ciudad ( la cobertura en salud, en la educación, sea público o privado ) será más elevado que el del conurbano. Esa diferencia es muy difícil de cerrar, todavía más difícil que cerrar la distribución del ingreso del sector puro del mercado laboral, porque a nivel espacial ya está predeterminado que la ciudad es más rica que la zona del conurbano. Esa es una diferencia histórica muy grande que va a ser difícil de cubrir. Pero lo que sí se puede generar es que en una firma, sea pública o privada, haya (dentro de cada empresa) una forma de distribución del ingreso salarial que tenga que ver con la actividad técnico-profesional, con el puesto de trabajo y la productividad, aunque al nivel del conjunto el salario indirecto sea distinto; o sea, que haya una distribución del salario indirecto que sea más cerrada, de manera que el salario de la ciudad y el del conurbano se vayan acercando. Si no, indefectiblemente, y durante un largo período, la industria y el proceso de servicios de la ciudad van a atraer la movilidad del asalariado hacia la ciudad.
Esto genera situaciones conflictivas desde el punto de vista del alojamiento, de la utilización del espacio y de la actividad social ya que, en sociedades que parten de un nivel de fragmentación muy fuerte y con una distribución del ingreso muy desigual (la sociedad argentina en su conjunto), la atracción hacia el centro de actividad es muy alta para el período de la jornada en donde se realiza la actividad. Y luego la repulsión también es muy fuerte cuando se termina el período de actividad, o sea, ese centro activo desde el punto de vista de la producción del capital se vacía.
Entonces, lo que queda ahí adentro es la emergencia social, es aquel que no tiene dónde pararse y no puede trasladarse en el ida y vuelta, lo que genera mucha tensión social desde el punto de vista del espacio físico, salvo que el lugar se vacíe totalmente, o sea que nosotros expulsemos a ese habitante que no produce. Al revés sería generar situaciones donde la distancia para llegar a ese centro de actividad no sea tan amplia que exija un mecanismo que recargue el salario indirecto. Por ejemplo, en las grandes ciudades de Japón, México, San Pablo y cada vez más Buenos Aires, la distancia entre el hábitat cotidiano y el centro de actividad cada vez es mayor, salvo que se obtenga un mecanismo de transporte, como en los países más desarrollados, con un costo que garantice la llegada al centro urbano y la vuelta, y que de alguna manera nos esté movilizando uno o dos kilómetros más permanentemente.
Para cerrar el tema productivo, los escalones serían, en primer lugar: el monocultivo, o sea la actividad que focaliza e identifica a la ciudad, como ser turismo, servicios, sector bancario, comercialización, y de allí, a una actividad productiva empresarial que pueden ser PYMEs, cuya referencia se hace a la cantidad de personal que aplica y no por la dimensión del capital que utiliza. Las actividades que más mano de obra van a utilizar, en un comienzo hacia el conurbano, van ser las más polucionantes y más duras.
En segundo lugar, en opciones de política, sería decir qué es lo que invierte el Estado, tanto local, provincial o nacional, en ese letargo del área metropolitana y cuál es la motivación hacia lo privado, o sea, cómo se utiliza u orienta el capital privado. Para el tema de costos, dentro de toda orientación, un tema clave es qué infraestructura se debe utilizar. Si nosotros no diseñamos correctamente el uso del tiempo libre, la población se corre hacia la periferia. Si en la periferia inmediata está la actividad productiva más dura entonces la población que apunta a la industria de punta se corre atrás de esa periferia, o sea habría todo un sector que se va del otro lado del tercer cordón a habitar y se desarrollaría inmobiliariamente en otro lado. O si no, esa fuerte ciudad generaría espacios donde hay alta riqueza pegados a aquellos de mucha pobreza (parecido a Puerto Madero con Retiro); habría una continencia urbana que hay que ver cómo afecta las prestaciones en infraestructura, escuelas, salud, etc. Normalmente las grandes ciudades utilizan sistemas como subte o metro, o sea, se fractura la ciudad por abajo funcionando con mucha población en el metro más que en la superficie. Esto tiene que ver con el abaratamiento de costos y con la velocidad de entrada y salida de los lugares laborales. Tiene una alto costo de infraestructura que generalmente lo asume el Estado; es muy difícil que lo privado, salvo que la tarifa esté acompañada, busque una subvención estatal para justificar una tarifa adecuada. Nosotros hemos tenido históricamente, desde el siglo XIX, un desarrollo muy pegado al ferrocarril, y en su época al tranvía. El país, en algún momento, decidió eliminar el tranvía; es como un negocio importante con las empresas de colectivos ya que, primero se modernizó el tranvía y dos años después lo eliminaron. En las ciudades europeas modernas y más avanzadas han vuelto al uso del tranvía porque es menos contaminante, es un servicio de transporte más amplio y en cascos urbanos disminuye el embotellamiento.
El otro tema es la infraestructura en lo sanitario. Tiene que haber una diagramación constante en la salud pública porque si no en algún momento colapsa, aún más rápido en los períodos de salida de las crisis. Cuando el sistema está andando, caso actual, es cuando empiezan a notarse los elementos “suicidas”, o sea, cuando se dice “vamos a tener problemas con las cloacas o con el sistema hospitalario” y no hay una respuesta adecuada a la inmediatez de la necesidad. Esto se produce porque no está previsto un crecimiento al ritmo del crecimiento que se produce cuando la economía mejora, siendo uno de los elementos de dicha mejora las actividades de especulación, porque no se pasa inmediatamente a la actividad productiva. Entonces, todo incremento del ahorro en efectivo, o ahorro dilatado a través del crédito para incrementar el consumo, transforma la propiedad urbana, por ejemplo. Cuando la inversión productiva mantiene todavía un cierto riesgo, como en los últimos dos o tres años que estamos viviendo, el inversor invierte primero en la especulación financiera y cuando la inversión financiera tiene más riesgo, invierte en la especulación urbana (eso se ha visto en todas las grandes ciudades). Así es como se produce un efecto muy impulsor del crecimiento de las actividades de construcción y un movimiento de compra y venta muy alto en función de las modificaciones que hay en los precios en su poder. Esto también, en determinado momento, puede tener un tope: cuando ya se construye demasiado y la rentabilidad es superior en la actividad productiva o en servicios, se corre el inversor y quedan “enojadas” algunas empresas constructoras o bancos que tienen préstamos muy metidos en la actividad inmobiliaria y se dispara el sobreprecio.
Otro tema es el cuidado de la infraestructura urbana y sanitaria, donde tiene mucho que ver la prevención. Nosotros tradicionalmente vemos la problemática de la salud o de la educación como un movimiento en cuanto a la eficiencia del servicio que se produce: la gente viene o intenta trabajar y utilizar los servicios de educación o salud de la ciudad más que de las zonas periféricas, por lo que hay un incremento en la demanda del servicio. Desde el punto de vista de la economía, no se visualiza bien la utilización de eso como una actividad productiva. En algunos lugares, la actividad de salud, si se la focaliza como una actividad productiva, que es lo que hace la actividad privada, termina siendo de alto rendimiento. Una ciudad podría también transformarse, como habíamos dicho en el caso de la actividad de los Congresos o las actividades a nivel cultural, en una actividad donde el elemento salud sea un elemento que se venda a nivel internacional y nacional, o sea, que podría ser productivo si se especializa en alguna actividad. Al mismo tiempo, eso exige una renovación y planificación permanente en el tema salud. En cuanto a la educación, es parecido. En economías que trabajan buscando aumento de productividad, la educación tiene que ver con el cambio del capital humano en el sentido de ciencia y tecnología y en el sentido de calificación para el puesto de trabajo. Cuando yo disminuyo, de alguna forma, el “colchón” de desocupados, aunque no incorpore a los que están afuera, ese mercado de trabajo, con desocupación permanente, si lo asumimos como una realidad, cuando en alguna especialización yo tengo carencia de formación, entonces ahí yo podría estar especializando el sistema educativo o científico. Eso exige planificar ese recurso, parecido al movimiento del recurso humano y al de la migración. Es feo decirlo, pero tendríamos que planificar quién sería el habitante más conveniente para la ciudad, el nuevo; podríamos atraer hacia la ciudad el recurso humano que sirva a la actividad a la que la ciudad está planificando dedicarse.
Por ejemplo, volviendo al tema anterior, si yo voy a tener un gran centro cardiológico que atraiga a gente de todo el mundo, necesito cardiólogos de excelencia en ese centro; entonces requiero y busco los expertos en esa actividad a nivel nacional o internacional. Yo recuerdo que con la caída del Muro una gran parte de los habitantes de Europa central y oriental se querían correr hacia Europa occidental; había migración deseada, o sea, había una demanda insatisfecha desde el punto de vista de garantizar puestos de trabajo. Y tenemos una lista de científicos y de gente de la cultura que, si hubiéramos querido traer, traíamos de lo mejor a un salario internacional bajo.
Ahora, si uno focaliza esa actividad como una industria, planteándola en un lugar determinado de Buenos Aires, se generan las condiciones (vivienda adecuada y salario digno) y la capacidad humana que sirva a la reproducción. Esto sería segmentar la desocupación existente (no sólo con gente de afuera sino también con la de adentro) de aquellos que pueden, de los que están disponibles para un proceso productivo inmediato, para lo cual necesitaríamos una gran bolsa de trabajo y ubicar segmentadamente a la población en el espacio urbano. Pero debo tener instituciones que absorban eso; tendría que tener planificado el sistema hospitalario y el sistema de educación para poder seleccionar aquellos lugares dónde deseo absorber más población para que se desarrolle más rápidamente sin eliminar el ingreso irrestricto, generando las condiciones, en lo posible entre lo público y lo privado, porque eso es lo que desarrolla en el sector productivo la capacidad de absorber esa mano de obra y no ir a buscarla directamente a una compañía que seleccione personal. Esto, que tendría que ver con la migración del sector de la población y con el desarrollo de actividades, estaría generando, de alguna manera, un segmento de población de elite. La ciudad tendría una elite predeterminada que se iría formando y reproduciendo, generando focos que interactúen desde el punto de vista de la economía, del desarrollo científico-técnico y, desde el punto de vista cultural, le daría una identidad al proceso de crecimiento económico. Para lo cual también el tema de la cultura ya no sería sólo un transporte que tendría que tener adecuado un mecanismo de movimiento en cuanto a la actividad y la utilización del tiempo libre, para que esto no sea autónomo en función de la especulación exclusivamente inmobiliaria. Si nosotros observamos, la utilización del tiempo libre en la ciudad históricamente se ha ido corriendo de lugares en función de la especulación inmobiliaria: hoy estamos invirtiendo mucho en Palermo Soho, Palermo Hollywood, Puerto Madero, corriéndose el centro de la actividad de Florida y Av. Sta Fe. Al igual que fue cambiando el tipo de norma de consumo la cual se va especializando y perfeccionando de acuerdo al poder adquisitivo. Esto hace que visualicemos, aparte de la infraestructura y la actividad productiva, las normas de consumo: cuál es la demanda insatisfecha en la población de la ciudad a medida que crece su poder adquisitivo, ya que es muy rápida la modificación.
De la crisis del 2002 al 2004/2005 el cambio del poder adquisitivo se nota en el consumo, en la calle, en los restaurantes, en el uso de la actividad cultural, en la vestimenta, en los supermercados, etc. ( Sin generalizar porque aún se mantiene la cultura de la distribución del ingreso de la clase media para arriba y de la clase media para abajo). Entonces, es muy importante utilizar esa norma de consumo en expansión y modificación. En el caso nuestro, o sea, el de los países emergentes que crecen muy veloces a veces entre tres y cinco años, se modifican casi totalmente las normas de consumo si es que hay poder adquisitivo.
El rol del Estado, que se modificó en los últimos períodos, sufre una demanda de acción de gestor-interventor, la cual también se modifica desde el punto de vista de lo local. La demanda de la ciudadanía y de las tramas sociales que se han construido, sobre todo después de las crisis, es una demanda que obliga a la gestión estatal. El Estado no puede mirar y hacerse el distraído, porque a mayor demanda de gestión, mayor demanda de respuesta técnico-profesional y mayor demanda de la división de poderes. El poder de representatividad popular aparece en el voto directo en las Legislaturas, el poder de representación normativa aparece en el Poder Judicial, pero el poder de representación técnico-profesional, cada vez más demandado por los ciudadanos, aparece en la gestión del Ejecutivo. Esta demanda es más diversa y compleja, por el crecimiento que tienen las grandes ciudades, en cualquier actividad que desarrolle.
Entonces, un elemento para destacar es la formación de cuerpos para el manejo de la ciudad. De alguna manera la ciudad, en lo local, tendría que tener una formación de cuadros propios, con su propia identidad, porque lo técnico-profesional tiene particularidades en lo local cada vez mayores en la globalización, la cual va de lo local a lo internacional. Al ser cada vez más homogénea la situación por el curso de la globalización, lo local va obteniendo una identidad más particular. Es por eso que el cuadro de gestión tiene que conocer esa identidad para luego poder satisfacer las necesidades del ciudadano, el cual no es permanente debido a la movilidad en lo local dentro de una gran ciudad (casi ninguno de los que nos econtramos ahora acá es porteño, venimos de otro lugar y nos incorporamos a este gran mosaico, pero con satisfacciones de demanda y de deseos que no son homogéneos). Cuando la diversidad en la distribución del ingreso es muy amplia, es mayor la cantidad de demandas insatisfechas de cada zona; entonces la gestión tiene que prever productos y servicios para el conjunto y variedad de demandas. Yo no puedo tener una capacidad educativa homogénea, salvo en la escuela primaria y secundaria, después debo diversificar y no puedo tener una producción cultural homogénea para el conjunto de la población, porque el interés del que tiene una norma de consumo muy restringida es distinto del que tiene un consumo permanente. Necesito una diversidad de producción cultural muy importante y los cuadros de gestión deben tener conocimiento de esas diversidades culturales, que no pasa por tener para los desposeídos la acción social y para gente de recursos la Secretaría de Cultura: tanto la acción social como la actividad cultural deben ser para todos, porque si no, las demandas insatisfechas presionan sobre la actividad de la ciudad. Y el Estado tiene que ser un ámbito no exlusivamente estatizante, sino que lo público y lo privado trabajen en común: tendría que haber elementos de gestión privada y pública en todas las áreas del Estado. Esto no implica que el Ejecutivo esté sometido al diálogo, tiene que estar centralizado.
En los países emergentes surge una tensión en la globalización, sobre todo en lo local, en donde las mesas de diálogo, las comisiones o la generación de registros, a veces no resuelven la salida inmediata de los procesos de conflicto. Entonces, a mayor democratización y mayor participación ciudadana, mayor interacción en la gestión: Hay que tener cuadros de resolución inmediata, aunque el debate deje resolución de mediano y largo plazo. Eso toca también el tema del presupuesto, el cual, en realidad, es una orientación de usos de ingresos y egresos de plazo mediano, para darle una planificación de largo plazo. En Argentina es inmediato. Entonces, cuando se visualiza la inadecuación del uso de los recursos, porque no se ha planificado con tiempo, los procesos institucionales más lentos a veces no se resuelven, lo que produce que se subejecute un presupuesto debido a la falta de planificación en tiempo del uso de ingresos/egresos y gastos. Esto hace que lo mismo pueda verse desde el punto de vista del ingreso: si yo no planifico los ingresos a largo plazo, quedo pendiente del consumo inmediato. De allí que lo que debemos tener es una discusión lo más participativa posible, pero la ejecución debe ser de una autoridad interviniente ágil, veloz y eficiente.
La ciudad debería tener una planificación donde el presupuesto sea solamente una parte del funcionamiento del uso de los ingresos y egresos y, en lo inmediato, la discusión del uso: una vez que se está en la actividad, hay que realizarla. Hay una planificación desde el punto de vista de la política económica que es la subejecución del presupuesto cuando un país es emergente, salvo que, y ahí aparecen las otras restricciones que vimos la vez pasada, o sea, recursos para salvar la deuda existente, entonces, objetivamente, a lo mejor tenga que tener un colchón presupuestario, actividad anticíclica, o sea, preveo que voy a entrar en crisis en los próximos dos o tres años, entonces tengo que tener un fondo anticíclico en caso de alguna dificultad.
Con respecto a lo local aparecen tramas ciudadanas, cada vez más complejas pero, más de democracia directa y más desarrolladas, exigen satisfacer las normas de consumo que cambian las ciudades al ritmo de la globalización. O sea, las normas de consumo local en la Ciudad de Buenos Aires son muy similares a las de las grandes ciudades de países emergentes pero, cada vez más pegada, también, a las grandes ciudades de los países desarrollados. Entonces, hay segmentos de la ciudad que tienen una demanda potencial similar a la de segmentos de ciudades desarrolladas: lo local está apuntando a una norma de consumo globalizada, internacional y homogénea. El poder adquisitivo de ingreso, entonces, se tiene que acercar. El modelo trabajo-salario es una pelea contra el nivel del salario al que se hace referencia, con valor real con el tipo de cambio. Esto hace que si yo reduzco mucho el salario, el poder adquisitivo del salario local, esta norma de consumo está cada vez más insatisfecha y la tensión es mayor. Para amplificarla tengo que aumentar el salario real. Si yo tengo una norma de consumo muy insatisfecha, tengo una “alta presión” y en algún punto salta. Uno de los motivos por los cuales se cae el Muro era la expectativa en las normas de consumo: el habitante de un lado y del otro tenía un poder adquisitivo fuerte pero los productos que satisfacían sus normas de consumo eran distintos. Esa comparación tiró abajo todo un sistema.
Para que nos demos cuenta, la actividad económica local tiene que estar orientada a esas normas de consumo; por decirlo en términos más vulgares, tendría que haber más populismo en la norma de consumo a nivel local de una gran ciudad, como ser Buenos Aires, de la que yo necesito en algunas ciudades del interior del país. Porque el nivel de demanda del imaginario del consumo local es mayor que el nivel de sofisticación. Eso se observa, por ejemplo, en la diversidad de productos que hay, la cual es superior a la que había hace diez años. Cada vez más, se va modificando la calidad del consumo lo que hace que yo lo tenga que sostener tanto en situaciones de auge como de crisis. Entonces, el otro elemento importante es el aprovisionamiento de mercancía que tenga la ciudad, que es una dificultad cuando saco para afuera los lugares de abastecimiento tradicional.
El otro elemento a analizar es que en la gran ciudad, no existe la reproducción doméstica del salario. El propio aprovisionamiento que existía en los años '50 (la población de la periferia de la ciudad tenía su jardincito y su huerta) desapareció. El consumo es directo y si no es en la evolución del capitalismo, normalmente es en los grandes lugares de consumo: cuando la gran ciudad no es totalmente homogénea, ese gran supermercado compite con el almacencito. Pero si desapareció la reproducción doméstica, incluso en el conurbano, esto obliga a que no se pueda suspender el aprovisionamiento en una gran ciudad. Entonces, otro elemento importante de la gestión es el aprovisionamiento de mercancías, acorde con la demanda cada vez más sofisticada. Lo mismo en el sector servicios. Si yo corto en un período prolongado la electricidad, el habitante actual no soporta esa situación ni en el lugar local ni en el conurbano. La demanda es muy fuerte desde el punto de vista de la prestación de los servicios.
También en el caso de los alimentos de primera necesidad, como frutas y hortalizas y lácteos. Frente a eso, la generación de cooperativas de productores en los espacios verdes cercanos al conurbano puede facilitar un acceso veloz y a precios reducidos, como es el caso de ciertas granjas de trabajadores (caso de inmigrantes bolivianos) que reproducen en forma colectiva la cadena de producción, distribución hasta el consumo.
De igual forma debemos encarar la distribución, en donde la expansión de los grandes supermercados facilita el consumo de masas, al mismo tiempo que destruye el negocio pequeño y barrial. Allí las porosidades del mercado permiten la actividad de pymes comerciales que pueden satisfacer la demanda inmediata, como ejemplo los mercados de propietarios inmigrantes orientales, definidos como de origen de China, que abastecen una proporción importante del consumo local en el área metropolitana, y que son un ejemplo de reproducción de capital de forma doméstica, es decir sin la dimensión de las grandes cadenas de supermercados, pero con posibilidades de un amplio margen de beneficio.
Parte 2
Deteniéndonos un poco en los cambios de la ciudad, los países emergentes en situación de crisis, sobre todo nosotros cuando tuvimos el período de default, tienen normativas del BID (Banco Interamericano de Desarrollo), por ejemplo, y aquellas referidas al movimiento y control de capitales limpios. Es muy fácil la atracción de dichos capitales, sobre todo de dinero en efectivo, para salir de la crisis y en todos esos países que funcionan con mucha apertura desde el punto de vista del paso de los capitales es lo que le llaman “lavado de dinero”. A veces la actividad que se desarrolla en esas ciudades -o la especulación también- tiene que ver en parte con que hay mucha atracción para quien tiene propiedades. El otro elemento, es el tema de la administración de los científicos-técnicos locales, pero incorporados -a veces se hace- en otra actividades, que tienen que ver con las actividades libres (desarrollo de turismo, de movimiento, etc), eso generalmente entra en los centros urbanos o en la ciudad por esta cosa. Hay actividades que son muy rentables para la ciudad. Hay zonas de centroamérica o República Dominicana que no tienen ese funcionamiento turístico particular. Pero no sería la lógica, por eso dije, al estilo del monocultivo se puede mantener la actividad pero el ingreso del capital tiene que ver mucho con la situación económica y con la transición del momento.
Cuando entramos en un ámbito local, los grupos grandes locales se fortalecen más. La evolución nacional, las PYMES, se debilitan. Pero cuando paso de lo local a lo internacional ambos sectores reclaman al Estado que las apoye. O sea, el sector globalizado que lo hace afuera, necesita que el Estado lo acompañe cuando tiene una dificultad; lo mismo cuando sucede adentro. Entonces, el vínculo local y urbano a nivel nacional y entre el empresario privado y el Estado también a nivel nacional, cada vez se hace más cerrado y bilateral. Ese empresario emprendedor encuentra con el estado un vínculo bilateral. El ropaje propio de la época. Del 2000 en adelante, el crecimiento de los países emergentes en crecimiento, la decisión ejecutiva en corto plazo y cada vez más eso funciona en los países emergentes de manera bilateral. Ampliar su espacio en el Mercosur, no va a permitir que se desgaste mi actividad en esta relación política, entonces la noción de capital también se ubica políticamente. No es sólo que el sindicalismo se ubica políticamente, sino también el propietario; también se moderniza y se adecua a la etapa de organización: es nacional si se ubica en lo local, pero busca internacionalizarse y pasar, también, a un sector más amplio. A nivel local lo mismo: si mi lugar de expansión y promoción del capital es una ciudad, si la ciudad quiere competirme, si la dimensión del capital es tan grande y no puedo fusionarme o tener una mejor parte de la absorción, me corro y me voy hacia otro lugar u otra actividad productiva. Entonces, el concepto histórico-tradicional hay que adecuarlo. El otro elemento era el de las posibilidades de una mejoría en función del ingreso. También hay que adecuarlos al proceso, al modelo. O sea, cada vez que yo modifico la reproducción del ingreso, desde el punto de vista de la apertura del abanico de ingresos y de la jerarquía de salarios, cuanto más progresivo lo hago puede o no ocurrir. El otro elemento tiene que ver con las actividades en cuanto a lo social y cómo se construye ese imaginario social. La política económica hay que verla, también, desde lo social. Hay países económicamente pobres, pero con mayor política social, y los hay también muy ricos pero con una política social baja. Creo que estamos en una situación de crecimiento. Desde el punto de vista interno, la política de cada lugar tiene sus condiciones y la manera de hacer política de acuerdo a las condiciones sociales. Y hay ciudades donde hay mas posibilidades. El rol del mercado tiene mucho que ver. Digamos que eso es propio en la evolución de los países emergentes. Tiene que ver con la observación de las condiciones.
En todo lugar donde transforman la actividad económica y se producen “tecnopolos” o un desarrollo muy fuerte económico y muy rápido, el crecimiento del avance material arrastra la política: o se adaptan a este crecimiento o quedan desplazados por los mismos empresarios o las mismas ciudades. O sea, que al político que no corresponde con ese desarrollo económico, lo sacan, porque su práctica es obsoleta. Entonces, hay un crecimiento económico que arrastra a la política, y viceversa. A veces hay un descalce por la discontinuidad entre el momento económico y el momento político. Tienen que enganchar las dos cosas. A veces, lo económico está tan descalzado que uno puede funcionar económicamente casi sin gobierno. Italia, durante mucho tiempo, fue cambiando de Primer Ministro y la economía seguía funcionando. Indefectiblemente estamos mejor históricamente porque socialmente hemos crecido en memoria; hay errores que tratamos de que no se vuelvan a repetir. El reflejo de la memoria es muy importante. Y creo que tiene que ver con los roles: uno se siente cómodo bajo las restricciones internacionales y también hay un grado de restricción interna en los cambios políticos. Fíjense la sensibilidad política. La política social es de centro-izquierda y la política económica es de centro-derecha.
Independientemente del discurso ideológico, es cierto que todo lo que entra o recién comienza, si la estructura no le responde, busca cambiarla y barrer con lo que estaba sin respetar la capacidad de conocimiento de lo viejo. Esto hace que se descabecen permanentemente las estructuras institucionales, más en los países emergentes, debido a rotaciones más rápidas y por cambios más diversos del posicionamiento político.
La gestión, entonces, se hace lenta. Yo tengo seis meses para saber cómo funciona el organismo, y tengo otros seis para permanecer; entonces, me apuro. Porque en cualquier momento cambia el ministro, cambia el secretario, el intendente, etc, entonces yo aparezco disparado hacia otro lugar. Entonces el funcionario del estado genera una alternativa: está ahí pero guarda su estudio, su consultora, tiene una alternativa; no juega cien por cien. Esto hace que individualmente sean todos exitosos, pero a nivel gestión institucional no funcionen, porque dentro de la misma, están cuidándose de su segundo en jerarquía. Entonces, eso genera una falta de respaldo en la gestión. Pero lo peor de todo es el desconocimiento de lo realizado. Nada parte de cero, hay una historia y desconocerla obstaculiza la gestión. Hay lugares donde la burocracia es tan grande que casi nada se modifica. Por ejemplo, la estructura de cuadros es histórica y a nadie se le ocurre sacar a otro por ser de otro partido. Los partidos políticos no operan a partir de cuadros, operan a nivel electoral. La formación de cuadros está desmerecida también en el sentido técnico-profesional. Yo, en realidad, no genero un cuadro técnico-profesional, sino que formo aparatos políticos. No está reconocida la inteligencia, tiene que ser hábil operando. Entonces, si yo soy ministro y tengo solo la escuela primaria, mi segundo no puede tener un doctorado. Mi segundo tiene que tener solo la primaria. En todo caso, opto o terciarizo a los técnicos, sino los toma la actividad privada. Porque el Estado neoliberal realizo toda una política de expulsión de profesionales y técnicos capaces, entonces cuando los voy a requerir los tengo afuera, o sea en la actividad privada. Esa es la lógica de funcionamiento de los cuadros. Lo que ocurre es que el dirigente o cuadro político que va a una función va no por desear ese lugar sino porque lo asignan al mismo. Entonces opera y trabaja para poder ir al lugar o puesto deseado. Te mandaron a la Dirección de Cultura mientras que vos siempre quisiste estar en Salud, sentís en tu fuero intimo que te bajaron el perfil, te desvalorizaron, entonces te dedicas a buscar llegar a decidir sobre un pedazo de Salud, no sólo de Cultura. Como corolario no logras ser productivo y eficiente en el lugar que podes, y tampoco llegas a satisfacer tu deseo de lograr el lugar óptimo.
El corolario, es la necesidad de lograr tener un cuerpo de funcionarios de nivel, y acordes con la necesidad del servicio público de eficacia y eficiencia en la gestión y en la administración del Estado.
Les agradezco mucho.