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Tercera Edad
Por Beatriz Bueno

 

Contando a los ancianos

Nuestro país ha iniciado hace ya tiempo una transición demográfica que revela un proceso de envejecimiento poblacional que se manifiesta paulatina e inexorablemente.

Las causas de esta evolución demográfica reconoce ser fundamentalmente el resultado del descenso sostenido de la fecundidad junto con el aumento de las expectativas de vida de las personas. Se está ante un cambio cultural que se expresa en la decisión de las parejas de tener un número menor de hijos, por debajo de los valores históricos. Estas nueva pautas acompañan a la incorporación en gran escala de la mujer al trabajo fuera del ámbito familiar y es una manifestación consecuente con un mayor ejercicio de derechos.

Un cambio similar a los producidos en Europa y en algunos países de América Latina. No obstante la situación difiere de un país a otro, teniendo en cuenta que se trate de un proceso de envejecimiento avanzado o de una etapa incipiente. Esta diversidad de estadios que se manifiesta en otros países, también sucede internamente en el país, donde hay unas provincias mas envejecidas que otras.

Por otra parte la presencia creciente en las poblaciones de grupos etarios de mas de 80 años es consecuencia de la capacidad adquirieron las comunidades de evitar la muerte temprana. Este proceso adquiere connotaciones de vulnerabilidad creciente si se da en un contexto con alta incidencia de pobreza, con un mercado laboral mayoritariamente informal de baja calidad o con alta desocupación que afectará con una disminución creciente la cobertura de la seguridad social o frente a la presencia de discapacidad física que tiene alta prevalencia en las personas de edad avanzada

Envejecimiento desigual

Según la última información censal para una población total de 36.260.130 el 13% de la población total del país es decir 4.871.957 es mayor de 60 años. Si regionalizamos este dato comparando la participación de los mayores de cada región respecto de la población de todas las edades de la misma región, el resultado indicará el nivel de envejecimiento de esa región con valores que van desde 16% hasta 9%.

Se puede observar que en la 1º- región Metropolitana ( ciudad de Buenos Aires y 24 partidos de la provincia de Buenos Aires) el 16% de su población es mayor de 60 años, siendo la ciudad de Buenos Aires la jurisdicción mas envejecida del país con 22% de AM..

En la 2º- región Pampeana ( Córdoba, Entre Ríos, La pampa, resto de provincia de Buenos Aires y Santa Fe) con 15% presenta una mayor incidencia de población envejecida que supera el total país.

Sigue por debajo de los valores totales, la 3º- región de Cuyo (Mendoza, San Juan y San Luis) con una participación de 12% de la vejez en su población producto de la incidencia de Mendoza que aporta mas de la mitad de AM a la región.

En la 4º-r egión Noroeste (Tucumán, Catamarca Jujuy, La Rioja, Salta, Santiago del Estero) es del 10% la porción de AM en la población de la región, por la influencia de Tucumán que aporta 1/3de los mayores.

En 5º- la región de Patagonia (Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Antártida e islas del Atlántico sur) es de 9%, básicamente concentrados en Río Negro, Chubut, Neuquén.

En la 6º- región del Nordeste (Chaco, Corrientes, Formosa, Misiones) es 9% el indicador de envejecimiento siendo Corrientes, Chaco y Misiones con mayor incidencia

De lo resultados censales surgen dos informaciones: que el 13% de AM del país presentan una distribución regional no homogenea y que hay un 16 % de los mismos ( 753.412) que son gerontes de 80 años y más, con presencia importante en la ciudad de Buenos Aires donde están radicados el 21%, en Santa Fe donde son el 16 % y Provincia de Buenos Aires el 15%.

Caracterización de la pobreza y de los AM frente a la salud

Condiciones de pobreza en hogares NBI

El censo de poblacional de 2001 obtuvo datos referidos a los AM que habitan hogares con necesidades básicas insatisfechas, determinando que el 12% de ellos habitan hogares NBI Es decir que 577.278 AM viven en 446.452 hogares NBI de los cuales el 55% son mujeres y el 45% varones.

Estas mediciones de insatisfacción son identificadas como: de sólo Subsistencia, sólo Escolaridad, solo Sanitaria, sólo Hacinamiento y sólo Vivienda o la combinación de dos, tres, cuatro o cinco de estos indicadores.

Los indicadores de NBI con mayor presencia son los que corresponden a la capacidad de subsistencia y condición de hacinamiento. En esta medición el 89% de la población de ancianos viven en hogares NBI que tienen un sólo indicador, y el 9 % dos indicadores. Hay 395.223 hogares NBI con presencia de adultos mayores con un solo indicador, siendo sólo subsistencia con presencia en 282.658 hogares. Otros como solo hacinamiento presente en 48.662 hogares.

En el análisis por provincias que surge de la información censal referida a la condición de hogares NBI, se evidencia que hay siete provincias con el porcentaje mas alto de población de AM que habitan hogares NBI y tienen valores que van desde 24 % hasta el 30 %. Se trata de 128.679 ancianos localizados en: Corrientes, Formosa, Jujuy, Misiones, Salta, Chaco y Santiago del Estero.

En el resto de las provincias el porcentaje NBI oscila entre el 10% y 17% de AM lo cual significa que son 425.011 AM que viven en situación de insatisfacción. En la Capital Federal hay censados 23.588 que representan un 4% de AM en condición de habitantes en hogares NBI.

Condición de pobreza por ingresos de los AM

Otra medición de la pobreza se realiza con el método de línea de pobreza que consiste en establecer, a partir de los ingresos de los hogares, si estos tienen capacidad de satisfacer por medio de la compra de bienes y servicios, un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias. La porción de hogares cuyo ingreso no supera al valor de la canasta básica total (bienes y servicios) se dice que está bajo la línea de pobreza. Está por debajo de la línea de indigencia si el ingreso no supera el valor de la canasta básica de alimentos. Este indicador de pobreza por ingreso para los ancianos de todo el país muestra que hay un 21% de ellos que se encuentran bajo la línea, con indicios muy fuertes como en Corrientes, Chaco, Formosa y Santiago del Estero que más que duplica el valor país.

En Capital Federal el 8% de los AM están bajo la línea de pobreza y el 2% bajo la línea de indigencia.

La medición de con respecto a la indigencia muestra en el país que el 6% del total de los AM están bajo la línea de indigencia, existiendo provincias como Catamarca con el 18% de sus AM en situación de indigencia.

Si analizamos los números de pobreza e indigencia por regiones: Región Metropolitana con pobreza 16% e indigencia 5%; Región Pampeana pobreza 23% e indigencia 5%; Región de Cuyo pobreza 23% e indigencia 5%; Región Nordeste pobreza 35% e indigencia 10%; Región Noroeste pobreza 30% e indigencia 9% y Región Patagonia pobreza 14% e indigencia 4%.

Surge de los indicadores de ingresos de los hogares como también de la estadística correspondiente al análisis de la presencia de AM en hogares NBI, las enormes dificultades por las que transitan los ancianos para lograr un nivel mínimo de subsistencia cotidiana y saludable.

En la información censal que provee datos sobre la situación de los AM respecto a la tenencia o no de obra social o plan de salud, indican que 3.727.715, el 77%, posee cobertura de salud mientras que el 23% que representa a 1.144.242 AM no tienen ninguna cobertura.

.Discriminando este valor por sexo y edad: los varones que no tienen cobertura son el 28% y las mujeres el 20%. En relación son las edades, desde 60 a 69 años carecen de cobertura un 32% pero a partir de los 70 y más va disminuyendo la precariedad en la cobertura de salud hasta ser del 12% en los mayores de 80 años. Este indicador está íntimamente ligado a la situación del empleo, evidenciando precariedad laboral o desocupación.

El Pami ofrece cobertura a 2.476.078 a AM en todo el país, que es el 66% de los que declararon en el censo tener obra social o plan de salud. Son afiliados a la institución 857109 AM varones y 1.618.969 mujeres.

El Indec efectuó por primera vez una encuesta nacional de personas con discapacidad (2002-2003) en todo el país, como complementaria del censo 2001. El relevamiento se hizo en centros urbanos con 5000 habitantes o más obteniendo un universo de AM censado de 3.061.425 de personas de 65años y más.

El resultado de la encuesta indica que el 28 % son personas mayores de 65 años del país tiene alguna forma de discapacidad.

En el grupo personas de 65 a 74 años la discapacidad es del 21 %; de los cuales el 45% son varones y el 55% son mujeres.

Para las personas de 75 años y más el 38% tienen discapacidad y el 34% son varones y el 67% son mujeres..

La prevalencia para 65 a 74 años en el total del país es 21; en varones 22 y en mujeres 20. Para 75 y más años, en el total del país la prevalencia es 38; en varones 36; en nujeres39.

El cálculo de prevalencia de la discapacidad en el total de AM, en grupos de AM varones y en grupos de mujeres, corresponde al total de las personas con discapacidad de cada grupo de edad y sexo, dividido la respectiva población total por cien.

Conclusiones

Las siguientes son algunas reflexiones, de las mas habituales en la bibliografía gerontológica para acompañar una buena gestión en políticas públicas .1º-Se sugiere el cumplimiento estricto de sistemas de monitoreo a través de la construcción de indicadores que facilite la evaluación de gestión y que contengan índices de medición de los sistemas de aplicación de los fondos destinados a las metas señaladas. 2º- Pr oponer Modelos de Integración de los trabajadores informales a los sistemas provisionales existentes en los distintos países, para fortalecer los aportes a los sistemas de seguridad social y hacerlos sostenibles en el mediano y largo plazo. 3º- Es tablecer porcentajes presupuestarios para la implementación y ejecución de las políticas públicas que garanticen los derechos de los adultos mayores en aquellas jurisdicciones que no lo contemplen 4º El envejecimiento poblacional repercute en todos los aspectos de la vida: la familia, la economía, los servicios de salud y el tejido social en general. La longevidad les brinda a las familias el beneficio de un largo contacto entre miembros de tres o cuatro generaciones. También obliga a las sociedades a modificar el ciclo del trabajo y la jubilación, y a las instituciones a invertir lo necesario para dotar a los proveedores de servicios sociales y de atención sanitaria de conocimientos y aptitudes que les permitan prestar asistencia a lo largo de la vida entera.

Consultas: Indec .-Red Latinoamericana de Gerontología. Cepal- OPS

 

 

 
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